
Cómo empezar bien el día en 6 pasos
¿Cómo tener mejores días? La respuesta podría estar en cómo empiezas tus mañanas. Inspirados en los consejos de Arthur C. Brooks, te compartimos seis pasos simples —desde levantarte con luz natural, moverte, practicar quietud y ajustar tu desayuno— que influyen directamente en tu humor, energía y enfoque. No necesitas hacerlos todos: empieza con uno y diseña tu mañana ideal, a tu ritmo.
Sí, es verdad que todas las mañanas uno de nuestros primeros pensamientos es “¿Cómo hago de este día mejor?” Y la respuesta, muchas veces, se nos puede escapar o parece inalcanzable. Pero, según Arthur C. Brooks, un psicólogo social de Harvard Kennedy School y Harvard Business School, donde enseña cursos de liderazgo y felicidad, todos podemos seguir los siguientes 6 pasos para un mejor día.
Brahma Muhurta
Es conocido como Brahma Muhurta la práctica hindú de levantarse –exactamente– 1 hora y 36 minutos antes del amanecer y por lo menos verlo desde tu ventana. Esto funciona porque la luz natural mejora el humor y ayuda a balancear el ritmo circadiano. Comenzar la mañana más temprano de lo usual, ayuda a hacerlo de una manera más calmada e intencional.
Aunque empezar el día a las 4:30 am o más temprano puede sentirse como una tarea pesada, puedes comenzar de poco a poco. Una táctica sencilla podría ser restando 20 o 30 minutos a tu hora usual, hasta llegar a esa hora ideal del Brahma Muhurta. Todo a tu tiempo.
Actividad física
La manera más fácil de reiniciarlo todo es con actividad física. Si por la mañana te sientes agobiado o tenso, salir a caminar, correr o hacer cualquier tipo de ejercicio es la manera perfecta de despejar tu mente. Dedicale entre 30 y 60 minutos a moverte por las mañanas –combina resistencia con cardio.
Esto funciona ya que el ejercicio aumenta el volumen del hipocampo (que está relacionado con la regulación del estado de ánimo). Aumenta las endorfinas y reduce los síntomas depresivos.
El silencio y la quietud
Dedicarle de 20 a 30 minutos a una práctica de quietud puede ayudar a cambiar el caos por la calma. Este momento lo puedes usar para rezar (en caso de ser religioso), meditar o simplemente alguna práctica de respiración.
El reservar un espacio de la mañana para estos momentos de silencio, calman el sistema nervioso y fortalecen las vías de regulación emocional. Aquí el objetivo es pensar menos en uno mismo haciéndose pequeño en el gran esquema de las cosas.
¿Café en cuanto despertamos?
A lo mejor tomar café en cuanto te despiertas no es la manera correcta de aprovechar sus beneficios. En vez de hacer esto, prueba tomar la primera taza una hora y media después de que despiertas y úsala como acompañamiento del desayuno.
Durante los primeros 90 minutos del día, nuestras cabezas están llenas de la sustancia química adenosina, que nos hace sentir cansados. Pero cuando consumimos cafeína a primera hora de la mañana, esta bloquea los receptores de adenosina, lo que significa que la adenosina permanece en nuestras cabezas.
Desayuno funcional, no sólo satisfactorio
Empezar el día con un desayuno rico en proteínas –yogurt griego, proteína en polvo, nueces, huevo, carnes magras– es la clave para estabilizar tus emociones desde el principio del día.
Es posible que un desayuno dulce te de satisfacción instantánea, pero también es lo que puede crear un pico alto en tus emociones, para después descender sin control. Cambia un desayuno rico en carbohidratos por una opción rica en proteínas. Sin duda notarás un cambio en cómo afecta a tu estado de ánimo y concentración.
El flujo de las cosas
Después de los pasos anteriores, se recomienda terminar tu mañana con trabajo creativo –esto ayuda con la concentración y control antes de que las tareas del día comiencen a caer en tus hombros.
De ser posible, utiliza tus primeras 2-4 horas para actividades como escribir o planear –evita las llamadas y correos hasta más adelante en el día. Obviamente, no todos tenemos el lujo de poder bloquear tanto tiempo para momentos creativos, pero aparta, por lo menos, entre 30 y 60 minutos.
Las mañanas suelen ser el momento definitivo que marcará el paso de nuestro día. Es importante que tomemos los rituales con los que empezamos seriamente. También, si no es posible seguir todos estos pasos –no todos tenemos las mismas 24 horas– toma las que puedas e implentalas en tu rutina diaria. Todo a su tiempo y a tu manera. Recuerda que tú tienes el poder de crear la línea que guiará todo tu día.
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