
¿Conoces estos 6 términos que están dominando el tema de alimentación?
Cada vez escuchamos más términos como alimentación sostenible, proteínas vegetales y dieta consciente del clima, pero ¿qué significan realmente? Te explicamos de manera sencilla estas tendencias y cómo pueden ayudarte a comer mejor, sentirte más saludable y cuidar el planeta al mismo tiempo.
En los últimos años han surgido muchos términos alrededor de la alimentación: alimentación sostenible, proteína de origen vegetal, etiquetas limpias… y aunque todos apuntan hacia lo mismo —comer más frutas, verduras y alimentos provenientes de plantas— cada concepto tiene su propio matiz. Para no perdernos entre tanto vocabulario, aquí te explicamos de forma sencilla qué significa cada uno y por qué vale la pena sumarse a esta forma de comer.
1. Alimentación con enfoque vegetal
Si has escuchado “plant-based”, la alimentación con enfoque vegetal es prácticamente lo mismo, pero con una idea clave: esto va paso a paso. No se trata de dejar por completo los alimentos de origen animal, sino de comenzar a darle mucho más protagonismo a vegetales, legumbres, granos enteros, semillas y frutas. Es una especie de “voy en camino a comer más plantas, pero no dejo de disfrutar un poco de pescado, pollo o lácteos cuando quiero”. Para muchas personas, este enfoque más flexible resulta más sostenible —y realista— a largo plazo.
2. Proteína de origen vegetal
Vas a decir “¿QUÉ QUÉ?” Pero sí, la proteína no es exclusiva de los alimentos de origen animal. Las plantas también tienen proteínas y, en algunos casos, en cantidades muy generosas. Aquí entran las lentejas, frijoles, garbanzos, nueces, semillas, granos como el farro e incluso productos como tofu, crema de cacahuate, hamburguesas vegetales o sustitutos de carne.
3. Alimentación “limpia”
La alimentación limpia es más un concepto que una regla escrita. Para algunos significa comer lo más natural posible: frutas, verduras, pescado fresco, carnes sin procesar, nueces. Para otros, se refiere a una alimentación centrada en plantas pero permitiendo ciertos productos envasados siempre que sean simples y con ingredientes fáciles de reconocer. En pocas palabras: menos cosas que no puedas pronunciar, más alimentos reales.
4. Etiquetas limpias
A partir del boom de la alimentación limpia surgió el término etiquetas limpias. Hoy muchas personas buscan productos procesados con listas de ingredientes cortas, claras y sin nombres químicos que parecen trabalenguas. La idea es sencilla: si lo puedes pronunciar y sabes qué es, mejor. Eso sí, ojo: “limpio” no es sinónimo automático de “saludable”. Un producto puede tener una etiqueta impecable y aun así ser alto en azúcar o sal.
5. Alimentación sostenible
La alimentación sostenible mira más allá del plato: considera el impacto ambiental y social de lo que comemos. Y sí, de nuevo las plantas son las protagonistas. Un patrón alimenticio con menos carne roja tiende a tener una huella de carbono más baja y a utilizar menos recursos. Además, la sostenibilidad incluye cosas tan prácticas como aprovechar todo lo que se pueda de los ingredientes (tallos, cáscaras, hojas) para reducir el desperdicio.
6. Dieta consciente del clima
Aunque parece sinónimo de lo anterior, la dieta consciente del clima se enfoca todavía más en cómo la producción de alimentos afecta al medio ambiente. Aquí se considera el uso del agua, la tierra, la pérdida de biodiversidad y la sobreproducción de ciertos cultivos. Si sigues este enfoque, probablemente buscas alimentos de temporada, locales, y evitas —en la medida de lo posible— la carne roja y los productos que requieren mucha agua o generan más gases de efecto invernadero.
Entonces…
Más allá de las modas, los estudios han demostrado por años que una alimentación rica en vegetales ayuda a reducir riesgos de enfermedades cardiovasculares, mejora la salud digestiva, aporta fibra, vitaminas y antioxidantes, y en general contribuye a un envejecimiento más sano.
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