
7 razones por las que es importante ir al urólogo
Hablar de salud masculina es clave para romper tabúes y promover el autocuidado. Más allá del cáncer, el urólogo atiende múltiples problemas urológicos y sexuales que afectan la calidad de vida. Reconocer síntomas tempranos como dificultad para orinar o dolor, y acudir a revisiones periódicas a partir de los 40 años, es fundamental para la prevención.
Hablar de salud masculina ya no debería ser un tema tabú. Actualmente, cada vez más hombres toman conciencia de la importancia de acudir al urólogo como parte de su rutina de cuidado personal. Sin embargo, aún persisten mitos, vergüenza o simples postergaciones que impiden una prevención efectiva.
De acuerdo con el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el cáncer de próstata es una de las principales causas de enfermedad en hombres mayores de 45 años, aunque también es una de las más tratables si se detecta a tiempo. En México, según la Secretaría de Salud, se estima que el 70% de los casos de cáncer de próstata se diagnostican en una etapa avanzada, además Francisco Varela Riojano, subjefe del servicio de Oncología del Hospital Juárez de México, señala que se deben de dejar de lado los tabús y acudir al especialista. Los retrasos reducen las probabilidades de un tratamiento exitoso y limita las opciones disponibles.
Aunque muchas veces se asocia esta especialidad solo con el cáncer de próstata, el urólogo también atiende problemas sexuales, infecciones urinarias, disfunción eréctil, cálculos renales y más. A partir de los 40 años —o incluso antes, si hay antecedentes familiares—, comenzar con chequeos periódicos es una decisión inteligente.
Síntomas que no debes ignorar
Algunos signos pueden ser señales tempranas de que algo no va bien con tu salud urológica. Es recomendable consultar si presentas alguno de los siguientes síntomas:
- Dificultad para orinar o flujo débil.
- Dolor, ardor o molestias al orinar o durante la eyaculación.
- Orinar con frecuencia, especialmente en la noche.
- Sangre en la orina o el semen.
- Dolor en la parte baja de la espalda, pelvis o testículos.
- Disfunción eréctil persistente.
- Fatiga o pérdida de peso sin explicación aparente.
Estos síntomas no siempre indican algo grave, pero sí son motivo suficiente para consultar. Muchas veces, pequeños ajustes o tratamientos pueden marcar una gran diferencia en tu bienestar físico y emocional.
Las 7 razones para visitar al urólogo
- Prevención del cáncer de próstata: Con una simple prueba de PSA y una exploración física, es posible detectar esta enfermedad en etapas muy tempranas.
- Control del agrandamiento de próstata (Hiperplasia): Común después de los 40, puede tratarse eficazmente antes de que cause molestias significativas.
- Atención a problemas sexuales y reproductivos: Desde disfunción eréctil hasta infertilidad, el urólogo ofrece diagnósticos y tratamientos que pueden mejorar tu calidad de vida.
- Detección y manejo de infecciones urinarias o renales: No solo afectan a mujeres; en hombres pueden ser recurrentes y graves si no se tratan correctamente.
- Identificación de cálculos renales: El dolor intenso por piedras en los riñones es prevenible con control adecuado, dieta y seguimiento.
- Salud testicular y detección de nódulos: Revisiones sencillas pueden detectar anomalías a tiempo, incluyendo casos de cáncer testicular.
- Orientación en estilo de vida saludable: El urólogo también puede guiarte en nutrición, ejercicio, hidratación y cuidado pélvico para prevenir enfermedades a largo plazo.
La consulta urológica es rápida, discreta y muchas veces solo requiere una vez al año. Aun así, sigue siendo una de las más postergadas por hombres de todas las edades. El miedo, el desconocimiento o la falsa creencia de que “si me siento bien, no necesito ir” pueden estar alejándote de una oportunidad valiosa de cuidar tu salud.
La prevención no es exclusiva de las mujeres ni de la juventud. Romper con los estigmas y priorizar la salud urológica puede marcar la diferencia entre una vida con preocupaciones o una con tranquilidad.
Cuida tu cuerpo, infórmate, acude a revisión y habla del tema sin miedo. Porque cuidarte también es cosa de hombres.
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