
8M: El Día de la Mujer y su relevancia para quienes hemos vivido más de 5 décadas
Un día de lucha, memoria y futuro.
Cada 8 de marzo, el mundo se tiñe de morado para conmemorar el Día Internacional de la Mujer (8M). Este día no es solo una fecha en el calendario, sino una jornada de reflexión, protesta y exigencia de derechos. En México, el movimiento feminista ha tomado una fuerza imparable en la última década, visibilizando violencias, desigualdades y la urgencia de cambios estructurales.
Para quienes hemos vivido más de cinco décadas, el 8M es un recordatorio de cuánto hemos avanzado y cuánto falta por hacer. Es posible que muchas de nosotras hayamos crecido en un contexto donde el acceso a la educación, el trabajo o la independencia económica era limitado, pero también hemos sido testigos del crecimiento de los derechos de las mujeres y la sororidad intergeneracional.
¿Por qué el 8M es relevante hoy?
Aunque el 8M se institucionalizó en 1975 por la ONU, su origen se remonta a inicios del siglo XX, con mujeres trabajadoras que exigían mejores condiciones laborales y el derecho al voto. Desde entonces, la lucha ha evolucionado, incluyendo derechos reproductivos, acceso a la justicia, equidad salarial y la erradicación de la violencia de género.
En México, la conmemoración del 8M se ha convertido en una de las manifestaciones más importantes del año. Mujeres de todas las edades marchan en ciudades como la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, levantando la voz contra la violencia feminicida y la impunidad. En 2023, se estima que más de un millón de personas participaron en marchas en todo el país.
Para nosotras, que hemos vivido diversas transformaciones sociales, este día nos permite reflexionar sobre cómo el feminismo ha cambiado nuestras vidas. Quizá no nos llamábamos feministas en nuestra juventud, pero hemos sido parte del cambio: trabajando, criando con nuevas perspectivas, estudiando o simplemente cuestionando los roles que se nos impusieron.
El papel de las mujeres de más de 5 décadas en el feminismo actual
Las nuevas generaciones han tomado la bandera del feminismo con herramientas digitales y un lenguaje más directo. Sin embargo, nuestra experiencia es invaluable. Como mujeres que hemos enfrentado décadas de desigualdades y desafíos, podemos aportar sabiduría, memoria histórica y consejos a las más jóvenes.
Hoy, muchas mujeres de nuestra edad se suman a las marchas, acompañan a sus hijas y nietas o reflexionan sobre su propio camino. Otras, desde sus espacios, apoyan causas feministas, impulsan políticas de igualdad en sus trabajos o simplemente alzan la voz cuando es necesario.
La lucha por la equidad no es exclusiva de las jóvenes. Nosotras también tenemos una voz poderosa y es momento de usarla.
Hoy, como mujeres, podemos sentir orgullo de lo que hemos logrado y compromiso con lo que falta por hacer. Porque el feminismo sigue transformando las políticas públicas.
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