
Abuelos como padres: hogar de salto generacional
Cuando la vida da una segunda vuelta, los abuelos dejan de ser solo consentidores y se convierten en padres de nuevo. Una realidad que crece en México y Latinoamérica, con desafíos, aprendizajes y un amor incondicional que trasciende generaciones.
Para muchos, ser abuelo significa consentir, contar historias y disfrutar sin tantas responsabilidades. Sin embargo, cada vez más abuelos están asumiendo un rol que pensaron ya estaba atrás: ser padres. Sea por las circunstancias que sea, miles de abuelos en México y en el mundo están retomando tareas que parecían haber quedado atrás. Este fenómeno no sólo refleja cambios sociales profundos, también abre la puerta a reflexionar sobre la fuerza, el amor y la resiliencia con la que los abuelos hacen a las nuevas generaciones.
Una tendencia que crece
En Latinoamérica, cada vez hay más hogares encabezados por abuelos que asumen un papel clave en la crianza de sus nietos. Según un estudio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), en varios países de la región una proporción importante de personas mayores vive con menores de 20 años, lo que refleja la convivencia –en el mismo hogar– de tres generaciones y la participación activa de los abuelos en la vida cotidiana de los niños.
En Estados Unidos, por ejemplo, las “grandfamilies” representan una realidad cada vez más reconocida por las instituciones sociales. Lo que antes era una excepción, hoy se consolida como una alternativa de crianza presente en distintas culturas.
Las tareas de ser abuelo y padre a la vez
Lejos de la imagen del abuelo que sólo consiente, las personas mayores asumen rutinas que exigen energía y constancia:
- Hacer desayuno y alistar mochilas.
- Ayuda con tareas.
- Infringir y pasar enseñanzas.
- Estar presentes en juntas escolares, idas al doctor y actividades extracurriculares.
En muchos casos, los nietos encuentran en sus abuelos no sólo figuras de amor y cuidado, sino también referentes de autoridad y estabilidad. Es un papel difícil, ya que al mismo tiempo que se debe de formar a un ser, es probable que los instintos los quieran “deformar” y solo consentirlos.
Los desafíos detrás del rol
Convertirse en padre por segunda vez no está libre de dificultades:
- Económicos: los abuelos podrían enfrentarse a esto con ingresos o pensiones limitadas.
- Emocionales y físicos: la energía y la salud no siempre son compatibles con la que se necesita de ellos en casa.
- Generacionales: las formas de educar han cambiado, y eso puede generar choques. Esto puede suceder aún más cuando uno de los padres biológicos está presente.
Resiliencia y amor que trascienden
Tomar los roles de abuelo y padre, al mismo tiempo, es demandante. Y aunque muchas veces se llegue a esta situación por causas ajenas a los abuelos, es importante siempre apoyarlos y reconocerlos por su “segunda vuelta” de esfuerzo y dedicación. Por más que no estén legalmente registrados como padres, ellos han asumido las responsabilidades y obligaciones que definen el rol según la sociedad.
Puede que –a ciertas edades– haya encontrones por diferencias generacionales, pero es bueno tener en mente que ellos fueron criados de otra manera, con diferentes ideas y son el producto de eso. Las diferencias también pueden ser bonitas porque aprendes y desarrollas empatía. En ese intercambio intergeneracional, los niños no sólo reciben cuidado, sino también historias, experiencias y enseñanzas que los acompañarán para siempre.
En definitiva, ser abuelo y padre a la vez es un acto de resiliencia y amor que merece visibilidad, respeto y gratitud: un recordatorio de que la familia se construye también con comprensión, apoyo y la capacidad de reinventar los lazos afectivos.
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