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Acompañar sin controlar, ¿cómo fortalecer la relación con los hijos adolescentes?

Acompañar sin controlar, ¿cómo fortalecer la relación con los hijos adolescentes?

Lorena Assam Karam, con más de 25 años de experiencia en el ámbito educativo, señala que el mayor desafío de la paternidad en esta etapa de la vida de los hijos es dejar de decidir por ellos y guiarlos con diálogo, empatía y ejemplo, incluso cuando se equivocan.

Zyanya López
Zyanya López
Autor verificado

“La adolescencia es una enfermedad que se cura con el tiempo”, dice entre risas Lorena Assam Karam, quien tras 25 años de experiencia se ha consolidado como una de las principales impulsoras de la educación integral y diferenciada en México. Pero detrás del humor hay una verdad que todo padre reconoce, esta etapa exige más comprensión que control. “Nuestros hijos están para ser mejores y nosotros, para crecer junto con ellos”.

Assam lo tiene claro: el mayor reto para los padres no está en cuidar, sino en aprender a soltar. Lo que más cuesta es dejar de decidir en su nombre y enseñarles a hacerlo por sí mismos. La independencia de los hijos suele venir acompañada de ansiedad, tanto para ellos como para los adultos, pues decidir implica siempre dejar algo atrás.

“La presión que sienten los adolescentes viene también de nosotros. Queremos que decidan rápido, que no se equivoquen, que sepan quiénes son, pero la edad no ayuda. Aún son impulsivos, están aprendiendo a pensar con calma”, agrega Lorena Assam Karam. Por eso, el papel de los padres no es dirigir cada paso, sino acompañar con diálogo, verdad y paciencia.

Equivocarse también educa

Para la también directora general del Colegio Yaocalli, el error es parte esencial del crecimiento. “Los hijos no quieren padres perfectos. Si los padres son perfectos, cualquier cosa que hagan parecerá insuficiente”, afirma. Acompañar también implica dejar que los hijos se equivoquen y ayudarlos a aprender sin juicio ni ironía.

Las malas decisiones, desde un cambio de imagen hasta conductas de riesgo, deben afrontarse con equilibrio. No se trata de minimizar ni exagerar. Hay que hacerlos reflexionar, enseñarles a asumir las consecuencias y seguir adelante.

Desde la pedagogía, Assam Karam cita a Daniel Goleman: el mejor acompañamiento es el que se construye en red. “El colegio, la familia y el propio adolescente deben caminar juntos”, explica. En el Colegio Yaocalli, esto se traduce en un modelo de preceptoría, donde cada alumno trabaja metas personales junto con su familia y los docentes.

“Buscamos que los papás se involucren, que entiendan que son los primeros educadores. Por eso también contamos con una escuela para padres que los prepara para las distintas etapas, incluso antes de que lleguen”, detalla la también maestra en Orientación Familiar por la Universidad Complutense.

Lorena Assam Karam resume las herramientas más importantes para acompañar a un hijo adolescente en tres palabras: paciencia, humor y ejemplo. “Hay que educar con buen humor y coherencia. No puedes pedirle congruencia a un adolescente si tú mismo no la practicas”, dice.

También recomienda crear espacios de conversación espontáneos, pues no se trata de interrogar en el coche, sino de propiciar momentos para platicar y convivir de forma natural.

Para la especialista, acompañar a un adolescente no se trata de controlarlo ni de salvarlo de los errores, sino de caminar a su lado mientras aprende a ser libre. Pues, asegura, "la adolescencia se cura con el tiempo, sobre todo cuando se vive con amor, paciencia y confianza mutua”.

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