
A mover el cuerpo después de los 40
¿Sientes que el cuerpo ya no responde igual, pero tu espíritu sigue con toda la pila? No se trata de competir, sino de mantener tu vitalidad, prevenir enfermedades y vivir con plenitud. ¡La edad es un número, la actitud es lo que cuenta!
No es la edad… ¡es la actitud!
Si creciste bailando Timbiriche o esperando a que regresaran las Spice Girls a la tele, ya sabes que el cuerpo cambia, pero el corazón sigue vivo. Y aunque ahora preferimos el agüita de jamaica sin azúcar, eso no significa que debamos parar. Moverse, estirarse, reír y sudar con gusto es una forma de celebrar esta etapa.
La actividad física después de los 40 (y más allá) no es una moda: es una medicina preventiva, una fuente de bienestar.
Tipos de actividad física que debes hacer después de los 40 años
1. Actividades de bajo impacto: suaves, pero poderosas
• Caminatas rápidas o marcha: Ideal para mantener el corazón activo sin forzar articulaciones. Basta con 30 minutos al día. Fuente: Harvard Health Publishing
• Tai chi o yoga: Favorecen la flexibilidad, el equilibrio y disminuyen el estrés. También ayudan con la ansiedad y el insomnio.
• Bicicleta fija o al aire libre: Fortalece piernas y estimula el sistema cardiovascular sin impacto fuerte en rodillas.
2. Entrenamiento de fuerza: ¡porque los músculos también cumplen años!
• Ejercicios con pesas ligeras o bandas de resistencia: Ayudan a conservar masa muscular y prevenir la sarcopenia (pérdida natural del músculo).
• Sentadillas, lagartijas o planchas modificadas: Fortalecen el corazón y mejoran la postura. ¡No necesitas gym para esto!
📌 Según la Clínica Mayo, mantener masa muscular reduce el riesgo de caídas, fracturas y mejora el metabolismo (Fuente).
3. Actividades cardiovasculares alegres (como en las fiestas ochenteras)
• Bailoterapia, zumba o clases de salsa: Mejoran la condición física general, aumentan la energía y… ¡levantan el ánimo!
• Natación: Es uno de los ejercicios más completos. Fortalece sin dañar las articulaciones y ayuda a controlar el colesterol y la presión.
4. Ejercicios de movilidad y equilibrio: para seguir ágiles como en los noventa
• Ejercicios de equilibrio: Como caminar en línea recta o pararse en un solo pie, importantes para prevenir caídas.
• Estiramientos diarios: Reducen rigidez, mejoran la postura y dan esa sensación de “me estoy desoxidando”.
Además de sentirte físicamente mejor, hacer actividad física regular ayuda a mejorar la memoria, concentración y estado de ánimo, reduciendo el riesgo de depresión, ansiedad y enfermedades como el Alzheimer. La OMS confirma que la actividad física moderada tiene beneficios cognitivos, sociales y emocionales en todas las etapas de la vida.
¡Actívate sin miedo al éxito!
Hacer ejercicio después de los 40 no es una obligación, es una invitación a vivir con más sabor, energía y propósito. No tienes que correr maratones ni convertirte en fisicoculturista. Solo se trata de celebrar tu vida en movimiento, cuidarte y seguir siendo esa versión mejorada que solo la experiencia te da.
¿Cuál de estas actividades se te antoja empezar hoy?
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