
Ahorro, la clave para enfrentar imprevistos sin caer en deudas
Desde una emergencia médica hasta una reparación en casa, el ahorro funciona como un colchón financiero que permite resolver imprevistos sin recurrir al endeudamiento.
En la vida adulta, los imprevistos no son una excepción, son parte del paisaje. Una enfermedad, una reparación urgente en casa, una descompostura del auto o incluso un gasto escolar no considerado pueden aparecer en cualquier momento. La diferencia no está en si ocurren o no, sino en cómo se enfrentan. Y ahí, el hábito del ahorro marca una línea clara entre la estabilidad y el sobreendeudamiento.
Desde la experiencia financiera, y también emocional, ahorrar no es un lujo ni una meta lejana, es una herramienta de protección cotidiana. “La persona que ahorra únicamente toma lo acumulado y resuelve el problema; quien no lo ha hecho tiene que buscar alternativas que, muchas veces, terminan siendo más costosas”, explica Claudia Aoki Rodríguez, contadora y docente de la Escuela Bancaria y Comercial.
El impacto no es solo económico. “Cuando no hay recursos, la desesperación puede llevarte a tomar decisiones que la compliquen, como préstamos con intereses inalcanzables o acudir a esquemas informales que ponen en riesgo tu patrimonio”, advierte.
Los imprevistos más comunes
Salud, reparaciones del hogar, fallas del automóvil o gastos escolares suelen ser los detonantes más frecuentes del endeudamiento cuando no existe un fondo de ahorro. Lo paradójico es que, como señala María José Codesal, coach en finanzas personales, muchos de estos eventos “no son extraordinarios, son probables”. No preverlos implica vivir en alerta permanente. “Quien tiene ahorro vive el imprevisto con susto, sí, pero no con pánico. Hay margen para pensar y decidir. El dinero no desaparece el problema, pero le devuelve dignidad al proceso”.
No ahorrar suele empujar a un uso recurrente del crédito. Claudia Aoki explica que el problema no es la tarjeta en sí, sino usar crédito porque no hay alternativa. En ese escenario, el ingreso futuro queda comprometido, se pagan deudas con dinero destinado a otros gastos esenciales y la deuda crece de forma exponencial.
Codesal coincide y agrega que “sin ahorro, aparece el imprevisto, se usa crédito ‘solo esta vez’, aumenta el estrés y ahorrar se vuelve aún más difícil. Es un ciclo que se repite”.
La recomendación financiera clásica es contar con un fondo equivalente a tres meses de gastos esenciales. Sin embargo, ambas especialistas coinciden en que el camino debe ser realista y progresivo. Empezar con un mes, luego dos y avanzar poco a poco puede ser más efectivo que fijar metas inalcanzables.
“Si el ahorro se vive como sacrificio, no se sostiene”, advierte Aoki. Por eso, la clave está en la constancia más que en el monto. Ahorrar debe asumirse como un gasto fijo, tan necesario como la renta o la luz.
“No me alcanza para ahorrar”, el mito más común
En muchos casos, el problema no es el ingreso, sino la falta de claridad sobre los gastos. Gastos hormiga, compras impulsivas o confundir merecimiento con consumo suelen bloquear el ahorro. La recomendación es sencilla: ordenar antes de recortar. Automatizar pequeñas cantidades, separar el ahorro antes de gastar, evitar tenerlo a la mano y asignarle un propósito -desde un objetivo de corto plazo hasta el retiro- ayuda a que el hábito se mantenga sin generar frustración.
Más allá de los números, ahorrar tiene un efecto directo en el bienestar emocional. “El ahorro da estabilidad para planes a futuro y seguridad para tomar decisiones importantes, incluso personales”, señala Aoki. Dormir sabiendo que un imprevisto no desestabilizará por completo tu vida reduce el estrés y la ansiedad.
Codesal lo resume así: pasar del “ojalá no pase” al “si pasa, puedo” es una forma concreta de autocuidado financiero.
Para quienes nunca han ahorrado de forma sistemática, el primer paso no es un monto elevado, sino la honestidad con los gastos reales. Abrir una cuenta separada, automatizar un ahorro pequeño y constante y ponerle un nombre puede marcar la diferencia. Ahorrar no es llegar antes, es sostenerse en el camino.
En un contexto donde el crédito es cada vez más accesible y el costo de la vida presiona los bolsillos, el hábito del ahorro sigue siendo una de las formas más efectivas de protegerse, evitar el sobreendeudamiento y ganar algo invaluable, la tranquilidad.
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