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Alberto Chab, el hombre que convirtió la vejez en un proyecto de vida

Alberto Chab, el hombre que convirtió la vejez en un proyecto de vida

A sus 98 años, el psicoanalista Alberto Chab lidera Noventa y contando, un grupo de reflexión entre nonagenarios que se volvió viral. Medita, hace ejercicio, juega golf y demuestra que nunca es tarde para reinventarse y vivir con propósito.

Zyanya López
Zyanya López
Autor verificado

¿Qué significa vivir con plenitud después de los 90? Para Alberto Chab, psicoanalista, escritor, golfista y meditador, no hay una sola respuesta, pero sí una convicción clara: “Mientras el cuerpo acompañe y la mente esté despierta, la vida no se detiene”. A sus 98 años, lidera una rutina que es ejemplo de bienestar físico, mental y emocional para cualquier persona mayor de 50.

“Yo tengo una hija de 63 años… si pensara que es una vieja, me tira por el balcón”, dice entre risas. “Va al gimnasio, baila, sale. No puedo considerarla una persona mayor. Antes uno a los 60 ya era viejo, ahora yo digo que a partir de los 75 u 80 años empieza la edad”. Alberto lo sabe por experiencia: juega golf una o dos veces por semana, hace ejercicio todos los días en casa, medita con su pareja de 91 años y lidera un grupo de nonagenarios que se reúnen cada jueves a conversar sobre la vida.

“Nos juntamos desde hace más de un año. Somos 11 personas entre 93 y 98 años que compartimos experiencias profundas. Sumamos más de mil años de experiencia entre todos. No nos reunimos a jugar a las cartas, nos reunimos a filosofar, a recordar, a emocionarnos. Y sin buscarlo, el grupo se volvió terapéutico. Ha transformado a todos. Incluso a mí”.

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Alberto Chab, Noventa y Contando

Del psicoanálisis a TikTok

Ese grupo se llama Noventa y contando, y nació tras un video espontáneo que su nieta Zoe subió a TikTok en 2024. En él, Chab invitaba a personas mayores de 90 a formar un grupo de intercambio de vivencias. La respuesta fue abrumadora: más de 1,500 correos llegaron en los primeros días. El interés desbordó cualquier expectativa, pero también evidenció una necesidad: los adultos mayores querían hablar, escucharse, compartir. Así empezó todo.

Hoy Noventa y contando no solo es un grupo de reflexión, es un fenómeno digital con miles de seguidores, un podcast con episodios individuales para cada integrante y un archivo vivo de lo que significa envejecer con dignidad, humor y propósito. Detrás del desarrollo de este proyecto está Guadalupe Camurati, una joven periodista y productora que, al ver el video viral, decidió acompañar a Alberto desde la primera reunión. Ella propuso profesionalizar el contenido, grabarlo, crear redes sociales y un canal en Spotify. Sin Guadalupe, dice Alberto, Noventa y contando no sería lo que es.

En sus encuentros, los temas son diversos y elegidos por él mismo: el cuerpo, la espiritualidad, los vínculos, la sexualidad en la vejez, el amor, la alimentación. Cada integrante comparte su perspectiva y juntos crean un espacio donde la memoria no solo se honra, sino que se transforma en motor de cambio. Una de las hijas de los participantes le dijo recientemente: “Mi papá llega distinto los jueves a las reuniones y vuelve transformado. Se comunica mejor, se conecta con sus nietos, vuelve emocionado”.

El secreto para una vejez lúcida

Alberto, nacido en Cuba y criado en Argentina desde los cinco años, es vegetariano, amante de las verduras y defensor de los hábitos conscientes: “No soy de imponer nada, pero en el grupo hablamos de masticar bien, de comer sin televisión encendida, de escuchar al cuerpo. He ayudado a mucha gente a bajar de peso sin pastillas, solo con educación alimentaria. Comer bien es respetarse”.

Pero su secreto no está solo en la comida. Cada mañana hace una rutina de gimnasia que incluye estiramientos, respiración profunda, automasajes, y meditación tipo mindfulness, sin complicaciones orientales ni rituales: “Respiro, me relajo, repito un mantra. Lo hago 20 minutos por día, con mi pareja. Es suficiente para volver al eje”.

El humor es otra medicina: “Tengo mucho sentido del humor y me río de mí mismo. En el grupo contamos chistes, sobre todo de golfistas. Es una forma de aliviar el peso de los años”. El golf, justamente, es una de sus pasiones. “Antes jugaba 18 hoyos tres veces por semana. Ahora juego nueve hoyos una o dos veces, y hago ejercicio el resto de los días. Con eso me siento aprobado.

El proyecto de Noventa y contando ya planea convertirse en un libro colectivo. “Les pido que retomen libros que leyeron hace 70 u 80 años, que hagan anotaciones, que comparen cómo pensaban entonces y cómo piensan ahora. Es un ejercicio mental fantástico”. También los anima a iniciar proyectos personales: estudiar un idioma, aprender a pintar, escribir.

Porque para Alberto, nunca es tarde. “Si alguien de 50 o 60 años cree que ya no puede empezar nada nuevo, le digo que eso es un absurdo total. Puede hacer todo lo que estamos haciendo nosotros. La clave, dice, es mantener el cuerpo en movimiento, la mente curiosa y el corazón abierto.

Por eso no le teme a la tecnología: usa redes sociales y hasta navega en ChatGPT. Hoy, a sus 98 años, Alberto Chab no solo aprueba la vida, la honra, la reinventa, la comparte. Y en el proceso, nos recuerda a todos que la longevidad no es un premio: es una oportunidad.

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