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Aldea para personas la demencia

Aldeas para personas con demencia: un modelo que humaniza el cuidado

Las aldeas para personas con demencia, como Hogeweyk en Ámsterdam, ofrecen un cuidado digno y comunitario que rompe con el aislamiento. Este modelo innovador, replicado en Noruega, Australia y Estados Unidos, abre la puerta a nuevas formas de atención en América Latina, donde la familia y la comunidad pueden ser clave para integrar a quienes viven con Alzheimer y otras demencias.

María Arce
María Arce
Autor verificado

En Ámsterdam existe un lugar que parece un pueblo común y corriente: calles cuadriculadas, casas de ladrillo, un supermercado, un teatro y una cafetería. Sin embargo, detrás de esa normalidad se encuentra Hogeweyk, la primera “aldea para personas con demencia” del mundo. Fundada en 2009, atiende a 188 residentes en 27 casas y busca algo más que atención médica: ofrecer libertad, dignidad y vida cotidiana a quienes viven con demencia.

Hogeweyk: vivir con libertad

Los residentes se mueven con autonomía, compran en el super, toman café en la terraza y participan en actividades culturales. El personal especializado —médicos, psicólogos, fisioterapeutas— se integra en la vida diaria sin uniformes, reforzando la sensación de comunidad. Como explica su fundadora, Jannette Spiering: “Queremos seguir viviendo, pero necesitamos apoyo”.

Un modelo que se expande

El éxito de Hogeweyk inspiró proyectos similares en Noruega (Carpe Diem), Australia (NewDirection Care en Bellmere) y Estados Unidos (Avandell, en Nueva Jersey).

  • Carpe Diem (Noruega): una aldea abierta donde los vecinos participan en actividades, reduciendo el estigma.
  • NewDirection Care (Australia): un “micropueblo” inclusivo donde conviven personas con y sin demencia, integrando cine, cafeterías y casas familiares.
  • Avandell (EE. UU.): planea combinar viviendas con una clínica neurocognitiva y un centro comunitario, aunque enfrenta el reto de un sistema de salud privado.

Todos estos proyectos comparten un principio: la demencia no debe significar aislamiento, sino integración en la comunidad.

El reto cultural

Expertos como Paola Barbarino, de Alzheimer’s Disease International, insisten en que el verdadero desafío es romper el estigma y construir sociedades inclusivas. Spiering lo resume así: “Lo más desafiante es crear una sociedad donde las personas estén realmente incluidas, sin importar la etiqueta o el diagnóstico que tengan”.

¿Cómo podría implementarse en América Latina?

En nuestra región, donde la familia es el principal sostén, replicar aldeas como Hogeweyk requiere creatividad y adaptación:

  • Centros comunitarios abiertos: espacios que combinen actividades culturales, guarderías y talleres, integrando generaciones.
  • Diseño con identidad local: plazas, patios y casas que reflejan la arquitectura y tradiciones de cada país.
  • Participación familiar: involucrar a hijos y nietos en la vida cotidiana de los residentes.
  • Modelos híbridos: aprovechar recursos comunitarios ya existentes (centros culturales, clubes vecinales) para crear microcomunidades inclusivas.
  • Capacitación accesible: formar a cuidadores y familiares en empatía y acompañamiento, incluso sin grandes infraestructuras.

La demencia es un reto creciente, pero también una oportunidad para repensar cómo cuidamos. Las aldeas y micropueblos muestran que es posible ofrecer vida plena, integración y dignidad. En América Latina, donde la comunidad y la familia son pilares, este modelo puede convertirse en un puente hacia un futuro más humano y solidario.

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