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Amores perros

¡Juntos de nuevo! Iñárritu y Arriaga se reencuentran por Amores perros

Conoce todo de su reunión.

Paloma y Nacho by Cinepolis
Paloma y Nacho
Autor verificado

En ocasiones, el cine nos deja postales inolvidables que marcan al arte mismo. Eso fue lo que sucedió con Alejandro González Iñárritu y Guillermo Arriaga, quienes se reencontraron por el legado de Amores perros. ¿Por qué fue importante su reunión? Te lo contamos.

La noche del 6 de octubre del 2025, el Palacio de Bellas Artes se convirtió en un espacio de memoria, emoción y, sobre todo, reconciliación. La Secretaría de Cultura del Gobierno de México, el Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE) y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), organizaron un evento único en el que Amores perros revivió en todo su esplendor.

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La película, estrenada un 16 de junio, se convirtió en un hito que marcó al cine mexicano contemporáneo, consagrando la carrera de su director, Iñárritu, y el talento de su protagonista, Gael García Bernal. Su huella fue tan grande que se celebró su 25 aniversario, enmarcando la evolución del séptimo arte. Sin embargo, más allá del homenaje, lo que realmente tocó al público fue el reencuentro de dos de sus creadores: el director y Guillermo Arriaga, el guionista.


Ambos se reencontraron ante el público después de cerca de 20 años de enemistarse.

Así se vivió el aniversario

La velada comenzó con la llegada de Iñárritu, a quien recibieron entre aplausos y gritos. El director, muy emocionado, tomó el micrófono para compartir unas palabras. Lo que sorprendió fue cuando, después de una pausa significativa, invitó a Guillermo Arriaga al escenario.

Ambos se reencontraron ante el público y leyeron una carta con la que, además de celebrar el legado de Amores perros, contaron cómo se reconciliaron.

Los veinticinco años de Amores Perros se convirtieron en la coyuntura ideal para que volviéramos a dialogar y a rescatar puntos de encuentro (…) Hace 20 años hubo una fractura, una separación dolorosa. Pero esta coyuntura del aniversario ha sido el marco perfecto para reencontrar ese cariño profundo que siempre compartimos”, dijo Iñárritu.
Amores Perros still

Reconocieron los años de silencio, las voces que los distanciaron y, sobre todo, la importancia de recuperar el afecto perdido.

El momento llenó de emoción la función y se convirtió en el parteaguas para dar inicio a la película. Además de hablar un poco sobre la producción que realizaron, el guionista y el director celebraron el peso de la reconciliación y el perdón humano.

“Hoy pesan más las voces de nuestras familias y las de la gente que nos quiere, que nos impulsaron a reconocer la valía del afecto perdido entre nosotros (…) En momentos de vida profunda siempre hay posibilidad de reconciliación. Es hermoso que este señor y yo estemos juntos de nuevo, como lo que siempre fuimos: hermanos”.

Tras el discurso, se proyectó la versión restaurada de Amores Perros, una labor minuciosa llevada a cabo por Criterion Collection, Estudio México Films y Altavista Films. El negativo original en 35 mm fue escaneado en 4K y 16 bits, con supervisión directa de Iñárritu y Rodrigo Prieto, el director de fotografía.

Alejandro Gonzalez Iñarritu y Guillermo Arriaga

Ver Amores Perros en Bellas Artes, restaurada, proyectada con amor y cuidado, fue para muchos una experiencia casi ritual. Una manera de revivir una obra que no ha perdido vigencia.

Para cerrar la noche, el escenario se transformó una vez más, esta vez para recibir a Gustavo Santaolalla, compositor de la inolvidable banda sonora de la película. Acompañado de su guitarra, su carisma y algunos músicos, interpretó en vivo varios de los temas que marcaron los momentos más intensos del filme.

¿Por qué se distanciaron?

Ambos cineastas, quienes eran una dupla imparable de los sets, se alejaron en 2006, después del estreno de su tercera película juntos: Babel.

Se dice que un conflicto se gestó alrededor del reconocimiento autoral de sus obras. Arriaga, como guionista, sentía que su contribución narrativa era fundamental y que debía ser igualmente reconocida junto a la del director. Iñárritu, en cambio, defendía la figura del director como el autor total de la obra cinematográfica, un enfoque muy arraigado en la tradición del cine de autor.

Iñarritu y Arriaga abrazandose

La discusión escaló a más cuando, en su paso por el Festival de Cannes 2006, que competía por la Palma de Oro, Iñárritu vetó al guionista del evento. Este gesto marcó el fin de su relación profesional y personal.

Durante años, su distanciamiento fue tema de especulación entre cinéfilos y medios. Ahora, frente a un auditorio abarrotado y expectante, ambos se presentaron en el escenario y ofrecieron una imagen tan icónica como inesperada: la reconciliación. Un abrazo selló el momento.

Texto original de Paloma y Nacho

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