
¿Alguna vez te has preguntado por qué no ahorras?
Ahorrar implica disciplina, pero también entender cómo tomamos decisiones. En esta columna exploramos los sesgos cognitivos que influyen en nuestras decisiones y cómo reconocerlos puede ayudar a tomar mejores decisiones para Tu Yo del Futuro®.
En estas épocas decembrinas, con el cierre del año que invita a reflexionar sobre lo que se hizo bien y aquello que pudo haberse hecho mejor, y con la llegada de ingresos adicionales como el aguinaldo o el fondo de ahorro, se abre un momento propicio para tomar decisiones financieras relevantes. Sin embargo, detrás de muchas de estas decisiones existe un factor que suele pasar desapercibido: los sesgos cognitivos.
¿Qué son los sesgos cognitivos? Son atajos mentales que utiliza nuestra mente para tomar decisiones de forma más rápida, aunque no siempre de la manera más conveniente. Si bien muchos de estos sesgos aparecen en situaciones cotidianas —como hacer ejercicio, iniciar una dieta, realizar una compra o elegir un plan— existe un ámbito en el que resulta particularmente importante ser conscientes de ellos para poder evitarlos y, con ello, tomar mejores decisiones: el ahorro.
Aunque existe una gran variedad de sesgos que influyen en nuestras decisiones financieras, hay algunos que destacan por ser más frecuentes de lo que solemos pensar:
Sesgo del presente
- De manera general, las personas tendemos a preferir las gratificaciones inmediatas frente a los beneficios que se materializan en el futuro. Por ejemplo, podemos aspirar a una mejor salud o condición física, pero en el momento optamos por posponer el ejercicio, ver un capítulo más de una serie o consumir algo que se nos antoja.
- Este mismo comportamiento se refleja en el ahorro. Nos planteamos una meta —ahorrar para un bien, una experiencia o incluso para el retiro— y hasta ese punto buscamos un beneficio futuro. No obstante, cuando recibimos el ingreso, solemos destinarlo a gastos inmediatos o compras innecesarias, priorizando nuevamente la gratificación presente sobre el beneficio futuro.
Aversión a la pérdida
- Las personas tendemos a evitar las pérdidas, especialmente cuando sentimos que algo ya nos pertenece. Este sesgo influye en la forma en que percibimos el ahorro: en lugar de verlo como una decisión que genera un beneficio futuro, muchas veces lo interpretamos como la pérdida de una posibilidad de gasto en el presente.
- Sin embargo, esta sensación no implica que el ahorro sea realmente una pérdida, sino que nuestro cerebro así lo procesa. Al reconocer este sesgo, es posible replantear el ahorro no como una renuncia, sino como una forma garantizar la tranquilidad financiera de Tu Yo del Futuro®.
Sesgo de optimismo
- Con frecuencia nos repetimos frases como: “ahorraré el próximo año, cuando me vaya mejor” o “no es necesario ahorrar para mi Yo del Futuro, seguramente contaré con ingresos suficientes al retirarme”. Este sesgo nos lleva a asumir que nuestra situación financiera mejorará por sí sola, aun cuando no contamos con información que respalde dicha expectativa.
Sesgo de status quo
- Existe una tendencia natural a mantener los hábitos actuales y a resistir el cambio. Esto se observa en aspectos cotidianos, como la ruta que seguimos para ir al trabajo, el lugar donde vivimos o la forma en que organizamos nuestra vida diaria. En materia de ahorro ocurre algo similar: si estamos acostumbrados a gastar de cierta manera, modificar ese comportamiento resulta particularmente desafiante.
Si bien estos sesgos cognitivos representan una barrera importante para el ahorro, identificarlos es el primer paso para poder contrarrestarlos. A partir de ello, existen estrategias prácticas que pueden contribuir a tomar mejores decisiones para Tu Yo del Futuro®.
Una de ellas es automatizar el ahorro, de modo que una parte del ingreso se destine automáticamente a este fin antes de ser utilizada para el consumo. Así se reduce la inercia del gasto inmediato y la tendencia a posponer el ahorro.
Otra estrategia consiste en establecer compromisos futuros. Por ejemplo, decidir con anticipación que un aumento en los ingresos, el aguinaldo o el fondo de ahorro se destinen total o parcialmente al ahorro. Al tratarse de recursos que no forman parte del gasto cotidiano, pueden generar una diferencia relevante en el largo plazo y contribuir a una mejor preparación para el retiro.
Al final, el ahorro no depende solo de la intención, sino de entender cómo decidimos. Reconocer estos sesgos permite tomar decisiones más conscientes hoy y prepararse mejor para el retiro, pensando desde ahora en Tu Yo del Futuro®.
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