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Persona mayor abrazando a su pareja

Alzheimer: comprender, acompañar y vivir mejor

El Alzheimer no es parte normal del envejecimiento. Reconocer los síntomas, conocer los tratamientos y buscar apoyo puede marcar una gran diferencia para quienes viven con esta enfermedad y sus familias. En Soy+ te acercamos a herramientas que ayudan a vivir con más calidad, dignidad y compañía.

María Arce
María Arce
Autor verificado

El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa que afecta la memoria, el pensamiento y el comportamiento. Es la forma más común de demencia y suele presentarse a partir de los 60 años, aunque puede comenzar antes. Hablar del tema, informarse y actuar a tiempo puede mejorar mucho la calidad de vida de las personas que lo viven y de quienes las rodean.

No, no es “normal” olvidarse de todo con la edad. Envejecer no significa perderse a uno mismo. Por eso, saber identificar las señales es clave.

Señales de alerta: ¿cuándo hay que prestar atención?

Algunos síntomas tempranos pueden confundirse con despistes cotidianos, pero cuando se vuelven frecuentes o afectan la vida diaria, es momento de consultar:

  • Dificultad para recordar información reciente.
  • Problemas para resolver tareas simples o seguir instrucciones.
  • Desorientación en lugares conocidos o pérdida de noción del tiempo.
  • Cambios de humor, irritabilidad o retraimiento social.
  • Repetición de frases o preguntas sin darse cuenta.

Detectar el Alzheimer en una etapa temprana permite tomar decisiones importantes, acceder a tratamientos y planear el futuro de forma más tranquila.

Medicamentos: ¿pueden ayudar?

Aunque no existe una cura para el Alzheimer, algunos medicamentos pueden mejorar los síntomas o retrasar el deterioro cognitivo, sobre todo si se administran en las primeras etapas.

Según la Mayo Clinic, los medicamentos más comunes incluyen:

  • Inhibidores de la colinesterasa (como donepezilo, rivastigmina o galantamina): ayudan a mejorar la comunicación entre las células nerviosas.
  • Memantina: actúa regulando el glutamato, una sustancia cerebral importante para la memoria y el aprendizaje.
  • En algunos casos, se recetan medicamentos para tratar síntomas específicos como la depresión, la agresividad o el insomnio.

Estos tratamientos no detienen la enfermedad, pero sí pueden dar más tiempo de claridad y autonomía, algo valioso tanto para la persona diagnosticada como para sus seres queridos.

¿Se puede prevenir? Factores de riesgo y hábitos que ayudan

El principal factor de riesgo es la edad, pero no es el único. También influyen la genética, el nivel de educación, la salud cardiovascular y el estilo de vida. La buena noticia es que hay mucho que sí podemos hacer para reducir el riesgo o retrasar el avance del deterioro cognitivo:

  • Mantenerse activo física y mentalmente.
  • Dormir bien.
  • Comer de forma saludable (una dieta biodiversa y rica en grasas buenas, como el aceite de oliva, ayuda).
  • Socializar y mantenerse emocionalmente conectado.
  • Aprender cosas nuevas (como usar herramientas digitales, por ejemplo).

Cuidar y cuidarse

Cuando una persona vive con Alzheimer, todo su entorno vive un proceso de adaptación. Las rutinas claras, los espacios seguros, la paciencia y la empatía son esenciales. Pero también lo es el cuidado de quien cuida.

Los cuidadores suelen experimentar estrés, ansiedad y agotamiento. Es importante que tengan espacios para descansar, compartir experiencias y pedir ayuda. Nadie puede con todo, ni tiene que hacerlo solo.

En Soy+ sabemos lo importante que es contar con apoyo humano, confiable y profesional cuando se trata de cuidar a quienes más queremos. Por eso, con tu membresía puedes acceder a Paz Mental, una empresa cálida y confiable, reconocida por el BID y el Foro Económico Mundial, especializada en el cuidado a domicilio de personas en situación de dependencia o con condiciones como el Alzheimer.

Hablar del Alzheimer es hablar de la memoria, de la identidad y de los vínculos que nos definen. Aunque enfrentarlo puede ser difícil, también es una oportunidad para acercarnos, informarnos y actuar con empatía. Conocer los síntomas, explorar tratamientos y apoyarnos mutuamente puede marcar una gran diferencia en el día a día. Y lo más importante: aun con un diagnóstico de Alzheimer, es posible vivir con dignidad, con afecto y con propósito.

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