
Antibióticos sin control: El Dr. Francisco Moreno explica los riesgos en Soy Más
El especialista analiza cómo el uso inadecuado de antibióticos está generando infecciones más difíciles de tratar y explica qué hacer para evitarlas.
En la búsqueda de una solución inmediata para un dolor de garganta, fiebre o una gripa, los antibióticos se han convertido en una de las respuestas más comunes, incluso cuando no siempre son la opción correcta. Ese es el punto de partida de la nueva colaboración del Dr. Francisco Moreno Sánchez en Soy Más, donde pone sobre la mesa cómo su uso cotidiano, y muchas veces sin diagnóstico, está acelerando un problema que ya tiene consecuencias: la resistencia bacteriana.
“Hoy quiero tocar un tema muy importante, el uso y abuso de los antibióticos”, señala el especialista, al recordar que su historia se remonta a 1928, cuando Alexander Fleming descubrió la penicilina. A partir de entonces, explica, se han desarrollado múltiples antibióticos, tanto naturales como sintéticos, que han permitido tratar infecciones que antes eran potencialmente mortales.
Pero su alcance sigue siendo específico, pues funcionan para las infecciones bacterianas, es decir, solo deben utilizarse cuando se identifica una bacteria susceptible al tratamiento. “Entonces, cuando vas a recibir un antibiótico, hay que estar seguro de que primero lo necesites, segundo, sepamos de qué tipo de bacteria se trata y que el antibiótico tiene una sensibilidad adecuada para atacar esa bacteria”, explica.
El problema es que, en la práctica, esa precisión se pierde porque se han vuelto sustancias mágicas que el paciente llega diciendo “Quiero que me cortes esta gripa, dame un antibiótico”, advierte. Sin embargo, la mayoría de las gripas están asociadas a virus que no responden a los antibióticos.
La confusión también alcanza a síntomas como la fiebre, que es una manifestación de inflamación. Incluso, hay otras situaciones que no son enfermedades infecciosas que pueden provocar fiebre, lo que refuerza la necesidad de evitar decisiones automáticas sin diagnóstico médico.
Las consecuencias de este uso inadecuado ya son evidentes: “Dos problemas han ocurrido con el uso y abuso de los antibióticos. El primero es la aparición de bacterias cada vez más resistentes”, señala. La cual no surge de manera aislada, sino por prácticas comunes como tratamientos innecesarios, dosis insuficientes o interrupciones anticipadas. “El paciente después de 3 días se siente mejor y suspende el antibiótico”, ejemplifica.
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El segundo problema ocurre dentro del propio organismo, ya que los antibióticos no solamente afectan a bacterias patógenas, también pueden destruir la flora intestinal. Entre las consecuencias está la colitis por Clostridium difficile, una infección asociada al uso inadecuado de estos medicamentos y que puede ser difícil de tratar.
Más allá de la automedicación, el uso de antibióticos exige precisión. “Antes de ir y comprar un antibiótico, piensa si realmente lo necesitas, si estás utilizando el gramaje adecuado, consúltalo con un médico”, recomienda el especialista.
En su colaboración con Soy Más, el Dr. Francisco Moreno insiste en que no se trata solo de tomar un medicamento, sino de usar el correcto, en la dosis correcta y durante el tiempo indicado. Porque en el caso de los antibióticos, cada decisión mal tomada hoy puede reducir su efectividad cuando realmente se necesitan.
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