
¡Desleales! Aquí las arbitrariedades más comunes de las aseguradoras a las personas mayores
Conocer las prácticas desleales fortalece tus derechos.
En México, las personas adultas mayores enfrentan diversas prácticas discriminatorias y abusivas por parte de las aseguradoras, lo que limita su acceso y permanencia en los servicios de seguros. Estas arbitrariedades no solo afectan su bienestar financiero, sino también su salud y calidad de vida en una etapa en la que más necesitan protección. A continuación, te explicamos las categorías principales de estas prácticas:
Incremento desproporcionado de primas
Aumento excesivo de costos: Muchas aseguradoras incrementan significativamente el precio de las primas conforme los asegurados envejecen. En algunos casos, estas pueden llegar a duplicarse entre los asegurados jóvenes y los mayores. Aunque esto se justifica bajo el argumento del mayor riesgo asociado a la edad, el resultado es que muchas personas mayores no pueden seguir pagando sus pólizas justo cuando más necesitan cobertura.
Medidas insuficientes: Algunas aseguradoras proponen congelar las primas tras varios años de pago continuo, pero estas iniciativas a menudo no están bien implementadas ni disponibles para todos los asegurados.
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Negación o limitación de coberturas
Enfermedades graves excluidas: Muchas aseguradoras deniegan cobertura para enfermedades graves con base en cuestionarios de salud iniciales o mediante el uso de cláusulas ambiguas. Esto afecta desproporcionadamente a los adultos mayores, quienes tienden a desarrollar condiciones médicas con el tiempo.
Pérdida de coberturas en renovaciones: En algunos casos, al renovar una póliza, las aseguradoras eliminan la cobertura para enfermedades ya diagnosticadas. Este tipo de acción ha sido calificada por expertos como abuso y fraude.
Discriminación por edad
Rechazo directo por edad: Algunas compañías rechazan asegurar a personas mayores de cierta edad, generalmente a partir de los 65 o 72 años, en seguros médicos o contra accidentes. Este sesgo está basado en prejuicios sobre su capacidad física y tiempos de recuperación.
Exclusión en actividades: Personas mayores que participan en actividades como voluntariado suelen ser rechazadas para coberturas de accidentes, bajo el pretexto de su edad avanzada.
Dificultades para acceder a indemnizaciones
Procesos burocráticos extensos: Las aseguradoras a menudo dilatan los procesos de indemnización, imponiendo trabas excesivas que afectan desproporcionadamente a los adultos mayores. Estas dificultades incluyen la infravaloración de daños o lesiones y la minimización de secuelas reales.
Falta de transparencia y cláusulas abusivas
Opacidad contractual: Muchas personas mayores enfrentan problemas para entender los contratos debido a cláusulas complicadas o ambiguas. Esto dificulta la defensa de sus derechos y limita su capacidad para resolver conflictos con las aseguradoras.
Una problemática ligada al edadismo
Estas prácticas son un reflejo de un problema estructural conocido como “edadismo”, que discrimina a las personas mayores por su edad. Aunque se han propuesto iniciativas legislativas para combatir estas arbitrariedades, como prohibir la eliminación de coberturas para enfermedades ya diagnosticadas o congelar las primas tras 20 años de pago continuo, aún queda un largo camino por recorrer.
¿Qué se puede hacer?
Si eres una persona mayor o alguien cercano que enfrenta estas situaciones, infórmate sobre tus derechos y busca asesoría legal o apoyo de organizaciones especializadas en la defensa de personas adultas mayores. Exigir transparencia y un trato justo es fundamental para garantizar que las aseguradoras cumplan con su responsabilidad de proteger y no perjudicar a este sector vulnerable.
¡Comparte esta información para que más personas conozcan sus derechos y se unan a la lucha contra estas injusticias!
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