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Bumble citas personas mayores

Vida real: "Mi primera cita a través de Bumble", la app para encontrar el amor

Me atreví a copiarle a mi amiga y salir con alguien que conocí en una app. La experiencia fue tan diferente... ¡Aquí te cuento todo!

Elena de la Garza
Elena de la Garza "Colibrí de Letras"
Autor verificado

Estaba hablando con mi amiga Maricarmen y me contaba lo feliz que se sentía con el nuevo ingeniero con el que estaba saliendo. Guapo, atento, cariñoso, más maduro. Hacía mucho que no la escuchaba así de ilusionada.

Maricarmen y yo estudiamos juntas en la universidad y nos hicimos muy buenas amigas. Teníamos nuestros respectivos novios con quienes nos casamos a los 25 años y nos divorciamos en nuestros cuarentas. Nos hemos acompañado en procesos retadores y ahora, a nuestros casi 58 años, tenemos una vida libre. Ya los hijos se fueron de casa y buscamos salir con alguien, tarea que parece casi imposible a esta edad.

Pregunté a Maricarmen dónde había conocido al ingeniero, a lo que me contestó:

—En Bumble, Elena. "Mi terapeuta me dijo que hay que abrirnos, que nadie va a llegar a tocar a nuestra puerta", que ya es una tendencia conocerse por las apps de citas y que es bueno modernizarse.

Mientras la escuchaba, mi mente empezó a recordar que un año antes yo había abierto la aplicación, pero fue tal mi vergüenza que decidí borrarla de inmediato, como si fuera pecado, como si por estar ahí fuera una mujer urgida. Pero escuché tan feliz a mi amiga que decidí bajar la app de nuevo.

Lo que sucedió es que la app reactivó mi cuenta anterior. Empecé a subir mis fotos, agregar información y casi de inmediato empecé a recibir likes de hombres. Pero al recibir las notificaciones, la app me decía: "Colibrí, están siendo un éxito tus fotos, ¿Colibrí?" Solté la carcajada y recordé que por pena no había puesto mi nombre, así que tuve que borrar esa cuenta y abrir otra. Entendí que en esa app pagas para tener un perfil oculto y la mujer le da like a los hombres. Sólo los hombres a los que les das «me gusta» pueden ver tu perfil y ahí voy… empecé a revisar perfiles.

Me pareció estar viendo un catálogo donde puedes desechar a las personas fácilmente, pero, por otro lado, puedes perfilar a las personas con quienes salir. Puse mis opciones de búsqueda: edad de 55 a 65 años, que esté cerca, y agregué algunos hobbies o intereses. De pronto vi a un señor de 63 años que me gustó, me dio lo que decimos “buena vibra”. Norteamericano, jubilado. Rápidamente le di like y pasaron pocos minutos para que él se conectara conmigo. Empezamos a chatear en la app y a los dos días me pidió si podíamos chatear por WhatsApp.

El señor escribía en perfecto español. Me dijo que hablaba español intermedio y que se había mudado a México hace 2 años. Yo le dije que hablaba inglés intermedio también y así vimos que la comunicación no iba a ser un impedimento.

A los pocos días me invitó a salir. El plan iba a ser ir a comer. Mis nervios y angustia eran terribles. Hacía años que no salía con nadie y ahora iba a salir con un extranjero, desconocido, que conocí por una app de citas. De inmediato le llamé a Maricarmen y le conté.

—"Ya ves amiga, me da gusto que te hayas animado. No perdemos nada y todos los que están ahí estamos buscando lo mismo."

Un día antes de la cita yo estaba muy agobiada porque en esos momentos traía una gastritis tremenda y estaba con dieta blanda. El simple hecho de salir me generaba ansiedad, pero me decía a mí misma: "Ya, Elena, contrólate, ¿querías salir, no?" Me mandó mensaje el señor para preguntar dónde podíamos vernos. Sugerí un restaurante italiano que tenía más platillos, pensando en pedir un pescado o pollo asado por la dieta. El señor tardaba en contestar y eso me preocupó. Al poco rato me contesta: “Una disculpa, pero soy alérgico al gluten y un lugar italiano no es lo mejor para mí, pero podemos ir a uno de comida china que está al lado”. Me puse todavía más nerviosa pensando que un restaurante chino está lleno de platillos grasosos, salsas e irritantes. Sólo de pensarlo me sentí peor y tuve que decirle: “Una disculpa, pero yo tengo gastritis, un restaurante chino no sería lo mejor para mí”. Al final sugerí un lugar de sushi para comer… continuará.

Sigue leyendo el final de esta historia aquí.

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