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Pies descalzos en el zacate

Caminar descalzo: Una práctica sencilla que reconecta contigo

Caminar descalzo no solo es una práctica ancestral, también puede mejorar la circulación, la postura y reducir el estrés. Momentos tan simples como estar en casa, en el pasto o en la playa pueden convertirse en una forma natural de conectar con tu cuerpo y con la tierra.

María Arce
María Arce
Autor verificado

Andar con zapatos. ¿Normal o anormal?

Usar zapatos es, sin duda, una norma de vestimenta… y también un símbolo de estatus. Pero ¿se puede prescindir de ellos? Sí. De hecho, muchas culturas antiguas creían que andar descalzos creaba una conexión directa con la tierra —lo que hoy se conoce como earthing o grounding—. Además, caminar sin zapatos puede mejorar la circulación, la postura e incluso ayudar a aliviar dolores de espalda.

Es cierto que no siempre nos sentimos cómodos —ya sea por higiene o prejuicios— al andar descalzos. Sin embargo, hay momentos y lugares en los que quitarnos los zapatos puede ser mejor para nuestro cuerpo e incluso para nuestra higiene.

Beneficios de caminar descalzo

No estamos hablando de que te deshagas de todos tus zapatos y camines por cualquier calle sin ellos, a menos que así lo quieras. Solamente de momentos que puedes aprovechar para no usar zapatos como en casa, en el césped y, claro, en la playa. Esto de andar descalzo es especialmente recomendable para bebés y gente mayor. ¿Por qué?

  • Estimula las terminaciones nerviosas y se fortalecen los músculos que se puedan encontrar anulados o atrofiados.
  • Mejora la circulación venosa, arterial y el sistema linfático de nuestras piernas.
  • Permite que nuestros pies “descansen” de la presión de los zapatos y que se puedan “orear” reduciendo la humedad que se suele generar en ellos.
  • Nos ayuda a calmar el estrés.
  • Mejora la estructura anatómica y el desarrollo cognitivo: andar sin zapatos ayuda a la alineación correcta de las articulaciones.
  • Reduce el dolor de espalda ya que, muchas veces, el uso de zapatos que alteran nuestra anatomía del pie producen mala postura al andar y eso repercute en nuestra espalda.

Earthing o grounding

Se dice que los seres humanos somos seres eléctricos: actuamos como antenas que emiten y reciben energía. El grounding o earthing consiste en el contacto directo de la piel con la superficie de la Tierra —por ejemplo, caminar descalzos en la arena o el pasto—, o mediante sistemas que conectan el cuerpo con la tierra.

De acuerdo con un artículo de PubMed Central, estos son algunos de sus beneficios:

  • Mejora del sueño.
  • Normalización del ritmo diurno-nocturno del cortisol: Restaura el patrón natural de niveles altos de cortisol por la mañana y niveles bajos por la noche.
  • Reducción de dolor.
  • Reducción de estrés.
  • Cambio del sistema nervioso autónomo de la activación simpática a la parasimpática: Esencial para mantener el equilibrio interno del cuerpo y adaptarlo a diferentes situaciones.
  • Aumento de la variabilidad del ritmo cardíaco: Sugiere un buen estado de salud cardiovascular y un sistema nervioso autónomo equilibrado.
  • Aceleración de cicatrización de heridas.
  • Reducción de la viscosidad de la sangre: La sangre con baja viscosidad fluye fácilmente y reduce la carga sobre el corazón.

Sí, estar descalzos era algo por lo que nos regañaban de niños, pero también puede ser algo que disfrutamos —y necesitamos— de adultos. Eso sí, elige bien el momento y el lugar: hacerlo en zonas poco higiénicas puede exponerte a infecciones, hongos o verrugas. Pero en casa, en el parque o en la playa, quitarte los zapatos puede ser una forma sencilla de mejorar tu salud.

A veces, lo mejor que puedes hacer por tu cuerpo es, literalmente, poner los pies en la tierra.

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