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Cáncer de mama: lo que comes también importa

La prevención del cáncer de mama va mucho más allá de las campañas de octubre: se construye en la mesa, en el movimiento y en los hábitos de todos los días.

Aline Preciado
Aline Preciado @nutralinepre
Autor verificado

Octubre nos pinta de rosa. Vemos listones, campañas, mensajes de prevención y recordatorios para realizar nuestros estudios (autoexploración, mamografía, ultrasonido). ¡Y sí, todo esto es el primer paso de la prevención y la detección temprana, importantísimo!

Pero hay una conversación que también necesitamos tener…

¿Qué podemos hacer todos los días para cuidar nuestro cuerpo? Porque la prevención no ocurre solamente en octubre. También ocurre en nuestra mesa, en nuestro movimiento diario, en la cantidad de alcohol y tabaco que consumimos, en nuestro peso, en nuestros hábitos y en la manera en que cuidamos nuestra salud los 365 días del año. 

Empecemos por algo muy importante. No existe un alimento que prevenga el cáncer. No existe un alimento, jugo, suplemento o dieta que pueda garantizar que una mujer o un hombre (porque sí, también puede pasarles) no desarrollará cáncer de mama. Tampoco existe una dieta que por sí sola pueda curarlo, y decir lo contrario puede generar falsas expectativas.

El cáncer de mama es una enfermedad compleja en la que intervienen factores genéticos, hormonales, ambientales y de estilo de vida. Algunos podemos modificarlos y otros no. Pero que no podamos controlarlo todo no significa que no podamos hacer nada. Entonces, ¿qué tiene que ver la alimentación? ¡Mucho más que contar calorías! 

La evidencia señala que ciertos patrones de alimentación y estilo de vida se relacionan con un menor riesgo de cáncer de mama y otros cánceres también. Esto significa construir una alimentación donde tengan un lugar habitual:

  • Verduras de diferentes colores.
  • Frutas enteras.
  • Frijoles, lentejas, garbanzos y otras leguminosas.
  • Cereales integrales.
  • Nueces y semillas.
  • Fuentes adecuadas de proteína.
  • Grasas saludables.
  • Y reducir el consumo habitual de bebidas azucaradas, alimentos ultraprocesados muy densos en calorías, carnes procesadas, tabaco y alcohol.

Hay un enemigo del que hablamos poco: el exceso de alcohol y el tabaco: La evidencia muestra una asociación entre el consumo de alcohol y tabaco con un mayor riesgo de cáncer de mama, y el riesgo aumenta incluso con cantidades relativamente pequeñas. Por eso, cuando hablamos de prevención, reducir ambos hábitos e incluso evitarlos es la opción con menor riesgo— es una de las decisiones que sí podemos tomar.

¿Y qué pasa si ya existe un diagnóstico? Aquí cambia la conversación.

Si una mujer está atravesando un cáncer de mama, la alimentación deja de ser solamente una herramienta de prevención y se convierte también en parte del cuidado durante el tratamiento. Cirugía, quimioterapia, radioterapia, terapia hormonal y otros tratamientos pueden modificar el apetito, el gusto, la digestión, el peso y la composición corporal.

Algunas mujeres pierden peso, otras aumentan de peso. Y en ambas situaciones puede haber algo que no vemos en la báscula: pérdida de músculo.Por eso, durante un tratamiento oncológico no siempre es momento de “ponerse a dieta”. A veces la prioridad es comer suficiente, asegurar proteína, mantener la masa muscular, evitar deficiencias nutricionales, mantenerse hidratada y adaptar la alimentación a los síntomas y al tratamiento.

Las guías de nutrición oncológica recomiendan prestar especial atención a la energía, la proteína, el peso y la masa muscular, especialmente cuando existe riesgo de desnutrición. ¡ojo! Comer bien no significa comer perfecto, ¡se trata de ser constantes!

La alimentación es una herramienta de apoyo, no es un sustituto del tratamiento médico, y precisamente por eso debe individualizarse. Una mujer con náuseas necesita una estrategia diferente a una mujer con estreñimiento. Una mujer que está perdiendo peso necesita algo diferente a una mujer que está aumentando de peso. Y una mujer con dificultad para comer necesita algo diferente a quien puede mantener una alimentación normal.

Si quieres conocer más tips lo encontrarás en mi perfil en Instagram @nutralinepre. No dejes de mandar tus dudas por DM.

*Nota: esta información es educativa y no sustituye una valoración individual. El requerimiento de nutrimentos puede variar. Si tienes una condición médica, tomas medicación o estás en terapia hormonal, consulta con tu profesional de salud para ajustar cantidades y combinaciones a tu caso.

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