
Chequeo prostático: mitos comunes
Aunque muchas veces se evita por miedo o desinformación, el chequeo prostático puede marcar la diferencia entre un diagnóstico oportuno y un tratamiento complicado. Derribar los mitos y hablar sin tabúes sobre la salud masculina es clave para actuar a tiempo y cuidarte mejor.
Cuando se habla de salud masculina, el chequeo prostático sigue rodeado de mitos que, lejos de proteger, postergan la posibilidad de actuar a tiempo. Por pena, por falta de información o por ideas equivocadas, muchos hombres evitan este examen hasta que ya hay síntomas evidentes… y a veces, eso puede ser demasiado tarde.
¿Para qué sirve un chequeo prostático?
A partir de los 45 o 50 años —según antecedentes personales o familiares—, los médicos recomiendan revisar la próstata de forma regular. Este chequeo puede incluir un análisis de sangre (PSA) y, en algunos casos, un tacto rectal, que permite detectar anomalías antes de que aparezcan síntomas. No se trata solo de buscar cáncer: también ayuda a diagnosticar otros problemas comunes como inflamaciones o crecimiento benigno de la próstata.
Mito 1: “Si me siento bien, no necesito revisarme”
Esto es totalmente erróneo. Muchas enfermedades prostáticas, incluyendo el cáncer, pueden desarrollarse sin síntomas durante años. El chequeo es una herramienta preventiva, no reactiva.
Mito 2: “El examen rectal es doloroso o humillante”
Aunque genera incomodidad, es un procedimiento rápido, no doloroso, y realizado por personal médico capacitado. La salud está por encima de los prejuicios.
Mito 3: “Hablar de esto es cosa de viejos”
Tener conversaciones abiertas sobre salud prostática es parte de una masculinidad más consciente y responsable. El cuidado propio no tiene edad, y tampoco debería tener tabúes.
Mito 4: “Si tengo cáncer de próstata, seguro me van a operar”
No siempre. Muchos casos se tratan con vigilancia activa, medicamentos o tratamientos no invasivos. Por eso es importante detectar a tiempo: da margen de decisión y opciones más amables.
Según la American Cancer Society, uno de cada ocho hombres será diagnosticado con cáncer de próstata en algún momento de su vida, pero detectado a tiempo tiene un alto porcentaje de éxito en el tratamiento.
Cambiar la narrativa es urgente. El chequeo prostático no es sinónimo de miedo, ni pena, sino de cuidado. Es tiempo de derribar mitos, hablar con claridad y poner la salud como prioridad.
¿Te gustó el artículo?





