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Cuando mis padres envejecen: cómo acompañar el proceso con respeto y dignidad

Cuando mis padres envejecen: cómo acompañar el proceso con respeto y dignidad

Descubre cómo acompañar el envejecimiento de tus padres con respeto y autonomía, basado en la experiencia de Yolanda Burgos, psicoterapeuta, gerontóloga y autora del libro “Mis padres están envejeciendo”. Aprende a evitar errores comunes como el cuidado prematuro que desgasta la relación filial y conoce la importancia de mantener el vínculo de hijo a padre durante esta etapa. Rompe mitos sobre la vejez y prepárate para un envejecimiento saludable y digno con consejos prácticos y una nueva mirada que transforma familias.

Zyanya López
Zyanya López
Autor verificado

Envejecer es una experiencia inevitable, pero poco hablada con naturalidad en nuestra sociedad. Para muchos, el envejecimiento de los padres puede ser un terreno de incertidumbre, dudas y tensiones familiares. Yolanda Burgos, psicoterapeuta, gerontóloga y orientadora familiar, abre una ventana hacia una comprensión más humana y respetuosa de esta etapa, a través de su libro “Mis padres están envejeciendo”, que nace de su experiencia profesional y personal.

Burgos, quien además atiende a personas mayores y sus familias, decidió escribir este segundo libro para abordar esas inquietudes que surgen cuando los padres comienzan a mostrar signos de envejecimiento. “Es un libro personal y fundamentado en teorías y experiencias que busca responder a esas preguntas que nos hacemos pero que no siempre sabemos expresar”, comenta.

Su mirada es doble: por un lado, escucha a los propios adultos mayores en consulta. Por otro lado, entiende a los hijos que se enfrentan al reto de acompañar a sus padres en esta nueva etapa de la vida.

Rompiendo mitos

Un punto crucial que señala Burgos es que la vejez no tiene una fecha exacta. “Legalmente se habla de los 60 años, pero en términos de funcionalidad, dependencia y salud, ese inicio varía mucho y es muy personal", explica. Desde la biología, se puede decir que a los 30 años comienza el declive gradual de algunas capacidades, pero eso no implica que una persona de 60 o 70 sea “vieja” o incapaz.

Este desconocimiento alimenta el “edadismo”, la discriminación por edad, que lleva a que muchas veces los hijos traten a sus padres con paternalismo prematuro, limitando su autonomía y afectando la relación filial.

Yolanda alerta sobre un error frecuente: comenzar a “cuidar” a los padres antes de que ellos realmente lo necesiten. Esto no solo inutiliza a los adultos mayores y les quita dignidad, sino que desgasta emocionalmente a los hijos años antes de que se requiera un cuidado real y necesario. “El cuidado debe darse cuando los padres lo pidan y lo necesiten, no cuando los hijos lo imaginen”, afirma.

Además, la especialista enfatiza que cuando los hijos asumen el rol de cuidadores, la relación cambia y se pierde el vínculo auténtico de hijo a padre. “Los padres siempre serán padres y necesitan seguir sintiéndose útiles y necesarios en la familia”.

Acompañar a los padres en su envejecimiento no solo es un acto de amor, sino también una oportunidad para prepararnos para nuestro propio envejecimiento. Burgos destaca que aprendemos más del ejemplo que de las palabras, y que el cómo cuidemos a nuestros padres influirá en cómo nos cuidarán nuestros hijos.

Los padres mayores, con su experiencia y serenidad, pueden ser grandes maestros para las nuevas generaciones, si dejamos que la relación se mantenga horizontal y llena de respeto.

Desafíos y aprendizajes

Para Yolanda, uno de los mayores retos es lograr que los adultos mayores acepten la ayuda y la terapia, ya que muchas generaciones crecieron con prejuicios hacia estos apoyos. Sin embargo, cuando se logra la conexión, la transformación familiar es profunda, recuperando el respeto y la dignidad en el trato hacia las personas mayores.

Otro gran desafío es que los hijos reconozcan que no siempre saben lo que es mejor para sus padres y aprendan a escuchar antes de actuar, por ello, ofrece tres consejos para que los hijos que acompañan a sus padres:

  1. Antes de tomar una decisión por ellos, pregúntate si te gustaría que alguien más tomara esa decisión por ti.
  2. Entiende que tus padres siempre serán padres y necesitan seguir siendo útiles y necesarios.
  3. Reconoce que este proceso también es una oportunidad para que tus hijos vean a sus abuelos desde otra mirada, con respeto y amor.

Con este libro y su experiencia, Yolanda Burgos invita a la sociedad a dejar de temer a la vejez y a romper prejuicios. La vejez no es un capítulo triste ni un peso, sino una etapa que puede ser llena de proyectos, sabiduría y relaciones profundas si la abordamos con respeto, autonomía y amor.

“Los padres queremos hijos, no cuidadores”, concluye con una frase que resume la esencia de su trabajo y su llamado a construir un envejecimiento digno para todos.

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