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Cómo cuidar tu salud en los 50, 60 y 70 para vivir más y mejor

Cómo cuidar tu salud en los 50, 60 y 70 para vivir más y mejor

Alimentación, movimiento, prevención médica y vínculos sociales son claves para la longevidad. Te contamos qué cambia en cada década y cómo fortalecer tu bienestar, de acuerdo con especialistas en envejecimiento y longevidad.

Redacción Soy+
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Autor verificado

Más que sumar años, la longevidad es aprender a adaptarse a los cambios del cuerpo y, al mismo tiempo, aprovechar nuevas formas de bienestar. Mantenerse saludable en los 50, 60 y 70 implica reconocer el desgaste natural del organismo, pero también entender que existe un amplio margen de acción para vivir mejor en cada etapa. Así lo plantea un análisis publicado en The Guardian, que reúne la visión de especialistas en envejecimiento, salud y longevidad.

La buena noticia es que el estilo de vida sigue siendo una de las variables más poderosas para extender los años de buena salud -lo que los expertos llaman healthspan- más allá de la edad que marca el calendario.

Los 50, el punto de inflexión

Entrar en la década de los 50 suele traer cambios visibles e invisibles. A nivel celular, el cuerpo comienza a mostrar mayor desgaste, lo que incrementa el riesgo de enfermedades asociadas al envejecimiento. Aquí cobra relevancia el concepto de edad biológica, que refleja cómo está funcionando realmente el cuerpo, más allá de los años cumplidos.

En esta etapa, factores como la alimentación, el ejercicio, el consumo de alcohol o tabaco y la calidad del sueño tienen un impacto decisivo en cómo se envejecerá en las décadas siguientes. Para muchas mujeres, este periodo coincide con la transición a la menopausia, acompañada de alteraciones del sueño, cambios de humor o bochornos; en los hombres pueden aparecer cambios en la función sexual.

Qué hacer en los 50:

  • Priorizar la prevención: revisiones médicas regulares y detección temprana de cáncer.
  • Cuidar el corazón con una dieta rica en vegetales, granos integrales y grasas saludables.
  • Mantener una actividad física diversa: fuerza, resistencia, flexibilidad y equilibrio.
  • Entender que nunca es tarde para empezar: lo sostenido en el tiempo es lo que marca la diferencia.

Los 60, adaptarse y mantenerse en movimiento

La década de los 60 suele venir acompañada de cambios familiares, ajustes laborales y, en algunos casos, nuevos retos de salud. El envejecimiento no es uniforme, hay una enorme diversidad en cómo llegan las personas a esta etapa.

Pueden aparecer molestias articulares, cambios en la marcha o mayor susceptibilidad a infecciones debido a un sistema inmune menos eficiente. También es común notar variaciones en la memoria o en la velocidad de procesamiento mental, algo que no necesariamente indica un problema grave, pero sí amerita atención.

Qué hacer en los 60:

  • No saltarse los chequeos: análisis de sangre, salud visual, control de diabetes y densidad ósea.
  • Mantener la movilidad como prioridad diaria.
  • Dormir mejor, aun cuando el sueño sea más fragmentado.
  • Apostar por relaciones positivas: la salud emocional es parte central de la longevidad.

Los 70, estabilidad, propósito y vínculos

Hoy, las personas en sus 70 viven realidades muy distintas a las de generaciones pasadas. Muchas siguen activas, se convierten en abuelas y abuelos, o incluso retrasan el retiro. Aunque ciertas condiciones -como problemas de equilibrio, hipertensión o artritis- son más frecuentes, esta etapa puede ser sorprendentemente estable desde el punto de vista de la salud.

Las recomendaciones médicas se vuelven más personalizadas, ya que las necesidades varían mucho de una persona a otra. Aquí, más que nunca, el enfoque es funcional: prevenir caídas, conservar la autonomía y sostener una buena calidad de vida.

Qué hacer en los 70:

  • Mantenerse en movimiento con ejercicio cardiovascular moderado.
  • Cuidar el descanso: dormir entre siete y nueve horas sigue siendo clave.
  • Priorizar una alimentación con más plantas y menos carne.
  • Fortalecer relaciones existentes y animarse a crear nuevas conexiones para combatir la soledad y reforzar el sentido de propósito.

El mensaje central es consistente: la longevidad no depende solo de la genética. Movimiento, alimentación consciente, prevención médica y vínculos significativos son pilares que atraviesan todas las décadas. En el enfoque de la silver economy, vivir más también significa vivir con mayor autonomía, bienestar y sentido.

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