
No pagar impuestos en México: ¿vale la pena el susto?
Ignorar tus obligaciones fiscales en México puede parecer una travesura sin consecuencias… hasta que llega el SAT y te da el “estate quieto”. Este artículo te explica, con claridad y buen humor, cuáles son las consecuencias legales de no pagar impuestos en México, por qué es mejor estar al corriente y cómo evitar que un descuido se vuelva una pesadilla.
Si en algún momento pensaste “al cabo que no pasa nada”, es momento de hablar en serio. Las consecuencias legales de no pagar impuestos en México pueden escalar rápido en poco tiempo.
¿Qué puede pasarte si no pagas impuestos?
- Multas que duelen más que una canción de despecho. El SAT puede aplicarte multas económicas que van del 55% al 75% del impuesto omitido.
- Recargos como los de una tarjeta mal cuidada. Por cada día que te retrases, se aplican recargos. Aunque no lo creas, estos pueden acumularse más rápido que tus deudas con las tarjetas de crédito.
- Embargos directos. Sí, el SAT puede embargar tus bienes (cuentas, propiedades o incluso tu coche).
- Cancelación de sellos digitales. Sin este sello no puedes emitir facturas.
- Juicio fiscal o incluso cárcel. Si evades impuestos por montos mayores a $2,236,800 MXN, podrías enfrentarte a una pena de 3 meses a 9 años de prisión. (Código Fiscal de la Federación, Art. 108)
¿Y si “ya me cayó el chahuistle”? ¿Qué puedo hacer?
- Regularízate voluntariamente. El SAT premia la honestidad con reducción de multas si te adelantas. Acércate al programa de autocorrección fiscal
- Solicita asesoría gratuita. Hay módulos y asesores virtuales que te orientan paso a paso. No te quedes con la duda. Agenda una cita aquí
- Evita caer en fraudes o malas asesorías. Confía sólo en contadores registrados o en el propio SAT. Recuerda: más vale prevenir que lamentar… o que pagar el triple.
Evadir impuestos no es “hacerle al vivo”, es meterse solito en camisa de once varas. Si esta nota te aclaró el panorama, compártela con tus amistades que siguen creyendo que el SAT “ni los pela”. ¡Más vale informar que lamentar!
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