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Cosas a considerar al ofrecerme a cuidar en casa a un familiar adulto mayor

¿Estás listo para cuidar en casa a un familiar adulto mayor? Lo que debes pensar y considerar antes de dar el paso

Cuidar a un ser querido en casa es un acto de amor, pero también una gran responsabilidad. Antes de ofrecerte, es fundamental reflexionar sobre lo emocional, lo físico, lo económico y lo familiar. Este artículo te acompaña paso a paso en esas preguntas clave que debes hacerte para tomar una decisión con el corazón, pero también con los pies bien puestos sobre la tierra.

Redacción Soy+
Redacción
Autor verificado

COSAS QUE DEBO PENSAR Y CONSIDERAR AL OFRECERME A CUIDAR EN CASA A UN FAMILIAR ADULTO MAYOR

1. ¿Lo hago por amor o por obligación?

Antes de dar el sí, detente un momento. Pregúntate desde qué lugar nace tu decisión. El cuidado en casa de un familiar adulto mayor requiere entrega, paciencia y compromiso. Si lo haces sólo por deber o presión familiar, el camino puede volverse cuesta arriba emocionalmente. Según la American Psychological Association, quienes se convierten en cuidadores sin haberlo decidido voluntariamente pueden desarrollar niveles más altos de estrés, ansiedad o burnout (fuente).

2. ¿Qué necesita realmente mi familiar?

No todos los adultos mayores requieren el mismo tipo de cuidados. Algunos sólo necesitan compañía o ayuda con ciertas tareas; otros pueden requerir atención especializada. Hacer una evaluación geriátrica integral permite saber con mayor claridad qué nivel de apoyo necesita la persona. En México, el IMSS recomienda considerar factores como movilidad, alimentación, higiene y capacidad cognitiva antes de tomar decisiones sobre el cuidado en casa (fuente).

3. ¿Tengo el tiempo y la energía física para hacerlo?

Ofrecerte como cuidador implica reorganizar tus días. Deberás pensar si puedes ajustar tus horarios, renunciar a ciertas actividades o incluso modificar tu empleo. Según el INEGI, en México, se estima que alrededor del 22.4% de la población mayor recibe cuidados. Estos cuidados son principalmente brindados por familiares, con una mayor participación de mujeres que de hombres. El 75.1% de las personas que brindaron cuidados fueron mujeres, mientras que el 24.9% fueron hombres (fuente).

4. ¿Cuento con el espacio adecuado en casa?

Más allá del cariño, el entorno físico importa mucho. Es fundamental revisar si en tu casa hay espacio suficiente, si existen barreras arquitectónicas (escalones, baños pequeños, falta de pasamanos) y si puedes adaptar un cuarto de manera segura. A veces, pequeños cambios hacen una gran diferencia en la calidad de vida del familiar y en la comodidad del hogar.

5. ¿Estoy preparado emocionalmente?

Cuidar también es ver cómo alguien que amas va cambiando. Implica enfrentar momentos difíciles, gestionar emociones propias y sostener al otro con empatía. La red emocional del cuidador también necesita apoyo. Organizaciones como Alzheimer México y el IMSS insisten en la importancia de contar con acompañamiento psicológico o grupos de apoyo para evitar el agotamiento.

6. ¿Estoy dispuesto a pedir ayuda?

El cuidado no tiene que ser en solitario. Considera si puedes armar una red de apoyo: otros familiares, amigos, vecinos o profesionales que te respalden. También existen servicios de cuidado a domicilio que pueden acompañarte por horas o días, sin que tengas que asumir todo tú solo. En plataformas como Visiting Angels México o Ana Care, puedes encontrar este tipo de asistencia complementaria.

7. ¿Puedo con los gastos?

Aunque cuidar en casa suena más económico que internar a alguien en una residencia, no siempre es así. Medicinas, traslados, comida especial, adecuaciones del hogar, servicios médicos… todo suma. Según un estudio del periódico El Economista, en 2023 en promedio cada hogar gastó 24,621 pesos en salud, cifra que puede incrementar al tener a un adulto mayor en casa.

8. ¿Mi familia está de acuerdo?

Una decisión así debe ser compartida. Habla con tus hermanos, pareja o hijos. Existen casos donde el cuidador principal termina aislado o sobrecargado porque el resto de la familia no se involucra. Un acuerdo claro desde el inicio evita malentendidos.

TOMAR LA DECISIÓN CONSCIENTE Y CON ORGULLO

Ofrecerte a cuidar en casa a un familiar adulto mayor puede ser una de las decisiones más profundas y transformadoras de tu vida. Pero antes de comprometerte, date el regalo de pensar en ti, en tus emociones, tus recursos y tus límites. Sólo así podrás hacerlo con amor verdadero, y sin sacrificar tu bienestar.

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