
Dar para vivir más: como la longevidad y la generosidad se complementan
Ayudar a los demás puede ser uno de los secretos mejor guardados para vivir más y mejor. Estudios científicos demuestran que la generosidad reduce el estrés, fortalece el corazón, mejora el ánimo y hasta protege contra la demencia.
Normalmente pensamos que la manera más efectiva de mantenernos o hacernos felices –un shot instantáneo de serotonina– es cuando nos damos a nosotros mismos. Pero, ¿qué pasa si la ciencia ha encontrado que en realidad somos más felices cuando damos a los demás? Pues sí.
Aunque también hay que ser honestos, es importante que para que esto sea verdad, estemos dando voluntariamente y de un sentimiento que nace dentro de nosotros. Un ejemplo de una manera que, a lo mejor, no nos hace muy felices es el pagar impuestos –o ese parece ser el sentimiento en general. Todo depende de su contexto, y aquí te platicamos cómo dar de manera consciente y deliberada es una de las claves para la longevidad.
¿Qué dice la ciencia sobre el tema?
Una investigación por la Universidad de Michigan, de duración de cinco años, encontró que las personas que reportan no haber ayudado a sus familiares y/o amigos de manera emocional o instrumental tienen una tasa de mortalidad del doble en cinco años, en comparación con la gente que sí proveé ayuda de cualquier estilo a sus seres queridos. En general, se ha encontrado que el apoyo que le das a tus amigos, vecinos y familiares está directamente conectado con una menor tasa de mortalidad; ya sea ayudando con mandados, trabajo de casa, cuidar niños o cualquier otra tarea que haga que la gente a tu alrededor sienta que eres un apoyo.
Beneficios de la generosidad
Estas son algunas de las áreas que afecta tu generosidad:
- Reduce tu presión arterial: ayudar a los demás también puede promover la liberación de hormonas que amortiguan el estrés y pueden reducir el riesgo cardiovascular.
- Mejor humor: la serotonina que suelta el cuerpo te hará más feliz y la dopamina te hará sentir satisfacción.
- Buenas relaciones: gracias a los actos de generosidad creamos conexiones más largas y duraderas.
- Menos probabilidades de demencia: entre las personas mayores, el voluntariado puede reducir el riesgo de demencia y se asocia con una disminución de los síntomas de depresión, una mejor salud auto reportada, menos limitaciones funcionales y una menor mortalidad.
- Esperanza de vida más larga: la ciencia considera que la longitud de los telómeros es un auténtico reloj biológico que determina la esperanza de vida de una célula y, por extensión, del organismo al que pertenece. Los hábitos que nos ayuden a relajarnos y a calmar el estrés pueden mantener los telómeros largos; actividades basadas en la amabilidad, la empatía, la compasión, etc.
Maneras en las que puedes comenzar a dar
A lo mejor no sabes como empezar a actuar con tu generosidad, pero lo más importante es que traigas esa inquietud. De eso a encontrar como hacer, es un salto pequeño. Estas son algunas maneras en las que puedes ayudar a personas a tu alrededor o que lo necesiten:
- Tiempo: encuentra alguna causa en tu localidad a la que le puedas dedicar un tiempo en tus días libres. Siempre hay alguien que necesita ayuda.
- Dinero: si es que no tienes tiempo o deseas aportar de manera económica, hay muchas organizaciones no gubernamentales a las que puedes donar una cantidad de dinero semanal o mensual. Encuentra la causa con la que más conectes.
- Apoyo: cuando nuestros seres queridos necesitan ayuda, puedes simplemente levantar la mano y ofrecerte para lo que sea que se necesite. Esto puede ser ir al súper por ellos, llevar a niños a sus actividades, hacer comida o simplemente prestarles tu oído y tiempo.
Los estudios demuestran que cuando las personas piensan en ayudar a los demás, activan una parte del cerebro llamada vía mesolímbica, responsable de los sentimientos de gratificación. Ayudar a los demás libera sustancias químicas que producen felicidad, como la dopamina, las endorfinas, que bloquean las señales de dolor, y la oxitocina, conocida como la hormona de la tranquilidad.
Entonces, la siguiente vez que pienses que tu ayuda no hace el cambio, piensa de nuevo –no nada más eres parte de generar un cambio social para y por las personas, sino que también te estarás ayudando a ti mismo.
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