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¿Y si el bienestar dependiera de respirar y bañarte con agua fría?

¿Y si el bienestar dependiera de respirar y bañarte con agua fría?

El Método Kylma, creado por Juan Ricardo Pérez-Escamilla, propone una ruta distinta hacia el bienestar basada en respiración consciente, baños de agua fría y conexión con el cuerpo. Su historia personal dio origen al libro El Paciente Cero, una guía práctica que ya ha inspirado a miles de personas mayores de 50 años en más de 30 países.

Zyanya López
Zyanya López
Autor verificado

Cuando Juan Ricardo Pérez-Escamilla escuchó de boca de un médico que su calvicie era “genética”, entendió algo más profundo: para muchos pacientes, ese diagnóstico puede significar el fin de las opciones. “Es como si te dijeran ‘ya no hay nada que hacer’. Y yo no podía aceptar eso”, cuenta.

Años de búsqueda personal, de probar soluciones sin éxito, lo llevaron a explorar alternativas más intuitivas, como conectar con su cuerpo, ajustar su respiración, enfrentar el frío, escuchar lo que su organismo pedía. Lo que comenzó como una experiencia individual terminó convirtiéndose en una propuesta estructurada: el Método Kylma, una práctica cotidiana que ha generado respuestas en su propio cuerpo (incluida la regeneración natural de cabello) y ha despertado el interés de personas alrededor del mundo.

Los tres pilares del Método Kylma

El método que propone Pérez-Escamilla no es costoso ni inalcanzable. Se basa en tres pilares: respiración consciente, exposición al agua fría y cambios en la relación emocional con el cuerpo y la salud.

“El cuerpo humano tiene una capacidad increíble de recuperación, pero muchas veces no se le permite activarla. Yo empecé con ejercicios muy sencillos, que iban desde respiraciones profundas, baños con agua fría, enfocarme en lo que comía, en cómo me hablaba a mí mismo. Y empecé a notar resultados”, explica.

Uno de los hábitos centrales es el baño diario con agua fría. Aunque suene extremo, lo presenta como una forma de reconectar con la capacidad de adaptación del cuerpo. “El frío no solo despierta el sistema inmune, también te obliga a estar presente. A mí me trajo de regreso al momento. Me enseñó a respirar, a sentirme, a escuchar”, dice.

Y añade: “Lo que propongo no es una moda, ni un tratamiento milagroso. Es una práctica diaria, accesible y profundamente humana”.

Lejos de conformarse con el testimonio personal, Pérez-Escamilla quiere que el Método Kylma tenga validez en el ámbito científico. Actualmente colabora con expertos en salud mental y universidades de alto nivel. Uno de ellos es el psiquiatra David Sillo, director de un área hospitalaria en Estados Unidos y académico en una de las universidades más prestigiosas del mundo. También ha dialogado con un Premio Nobel de Medicina y con científicos interesados en documentar sus resultados.

“Me explicaron que hay dos formas de validar algo en ciencia. Una es entender todos los procesos, lo cual es muy complejo, y la otra es obtener resultados que nadie más ha conseguido. Eso ya está ocurriendo con el método, pues hay evidencia visible, como la regeneración natural de mi cabello, pero lo más importante es que muchas personas me han escrito contando sus propios resultados”, dice.

Pérez-Escamilla está en proceso de establecer protocolos para documentar casos con rigurosidad. Su objetivo es abrir el diálogo con la comunidad médica y universitaria, y sumar evidencia que permita a más personas beneficiarse de su experiencia.

Una comunidad que crece

El alcance de su propuesta ha superado fronteras. Hasta ahora, personas de más de 30 países se han puesto en contacto con él. “Me escriben desde Perú, Ecuador, Chile, Colombia, Argentina, Canadá, Estados Unidos. Muchos me cuentan que llegaron por una entrevista que vieron, por una publicación, o porque alguien cercano tuvo resultados”, relata.

Aunque no hay un perfil único, nota que sus seguidores suelen compartir tres características: esperanza, curiosidad y una disposición a cambiar. “He hablado con personas de 70 años que me dicen ‘nunca pensé volver a sentirme bien’, y con jóvenes de 15 que simplemente quieren entender su cuerpo. Hay una necesidad real de otro tipo de respuestas”.

Uno de los casos que más lo marcó fue el de una adolescente en situación crítica, cuya abuela contactó con él después de escucharlo en una entrevista. “Tiempo después me contó que la nieta, por iniciativa propia, ya hacía respiraciones, se bañaba con agua fría, cuidaba su alimentación… Eso me llena profundamente”.

Desde su perspectiva, el concepto de bienestar necesita una transformación de fondo, pues asegura que nos han vendido una idea muy superficial del bienestar. Productos, tratamientos, promesas rápidas.

Sin embargo, para él, el bienestar verdadero se construye con tres ingredientes que no se compran: tranquilidad, paz y alegría. “Eso no te lo da nadie más. No puedes pedirlo prestado. Es una conexión contigo, con tu cuerpo, con tu mente”, asegura.

Además de compartir su experiencia en redes sociales, Pérez-Escamilla publicó el libro "El Paciente Cero: Desbloquea el poder interior”, en el que describe paso a paso cómo implementar el Método Kylma, y comparte reflexiones sobre el miedo, la salud emocional y la necesidad de volver a confiar en la sabiduría del cuerpo. Advierte que no se trata de un manual de autoayuda tradicional, sino una guía práctica nacida de la experiencia.

Hoy, Juan Ricardo Pérez-Escamilla sigue firme en su propósito: ayudar a otros a reconectar con su cuerpo, cuestionar lo que parecía inamovible, y recordar que, incluso cuando todo parece dicho, siempre hay otra manera de hacer las cosas.

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