
¡Cuidado, Rocky Balboa! La abuelita Catherine es igual de fuerte que tú
A los 95 años, Catherine Kuehn no solo levantó pesas: levantó el ánimo y las expectativas sobre lo que significa el paso del tiempo. Empezó en el powerlifting a los 80 y hoy, con casi 100 años, sigue siendo un ejemplo de fuerza, ternura y valentía. Esta es la historia de una abuela que decidió vivir con todo. ¡Prepárate para sentirte inspirado!
A sus noventa y cinco años, Catherine Kuehn no solo levantaba pesas: levantaba el ánimo, la admiración y la idea de que la edad no tiene límites. Con récord mundial en el powerlifting (levantamiento de potencia), y una sonrisa tan firme como su voluntad, Catherine dice con toda naturalidad: “Ha sido muy fácil para mí… porque nadie de mi edad lo hacía”. Así, como si nada. Como quien platica después de una buena rola de los Beatles o tras ver por enésima vez Rocky y seguir sintiendo la adrenalina.
El corto documental Strong Grandma, dirigido por Cecilia Brown y Winslow Crane-Murdoch, la acompaña mientras se prepara para lo que quizá sea su última competencia. Tenía 95 años cuando la cámara la seguía; hoy, con 97, sigue siendo una leyenda con músculos y corazón de acero.
La vemos en el gimnasio, entrenando su peso muerto con precisión quirúrgica, girando las caderas como quien domina un paso de twist en los años sesenta. Su meta: levantar cien libras en la próxima competencia. Nada mal para alguien que empezó esta aventura… ¡a los ochenta!
Sí, así como lo lees: a los ochenta años decidió darle una oportunidad al powerlifting. Lo hizo de la mano de su esposo, Dick —ya fallecido—, su compañero de vida. Catherine demuestra que cuando tu alma gemela te dice “tú puedes”, lo haces. Simplemente lo haces.
Junto a su inseparable amiga Peggy —con quien comparte rutinas, pasteles y carcajadas sobre camisetas “no muy favorecedoras”—, esta dupla es una muestra viva de que la fuerza verdadera viene del alma… y del amor por la vida.
La historia de Catherine es como esas películas que nos marcaron: inspiradora, entrañable y con un mensaje poderoso. Ella nos enseña que nunca es tarde para empezar, para amar, para competir… y para ser el mejor. Porque cada cana es una medalla, y cada arruga, una historia digna de ovación.
Disfruta su cortometraje, (puedes activar los subtítulos automáticos en español)
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