
¿Dónde vive más la gente? En estos destinos encontrarás las respuestas.
Vivir más tiempo no se trata de suerte, sino de hábitos: caminar todos los días, comer bien, conectar con los demás y cuidar el cuerpo y la mente. En algunas ciudades del mundo, eso es parte del día a día… y los años extra vienen por añadidura.
Alguna vez todos hemos pensado “Me gustaría vivir para siempre” y aunque hoy no es posible – además de que sin lo efímero sería imposible apreciar el tiempo como lo hacemos – sí hay lugares conocidos por la impresionante longevidad de su población. A estos lugares se les ha etiquetado como Blue Zones.
El término Blue Zones fue acuñado en el 2004 por el Explorador de National Geographic, Dan Buettner durante un proyecto que lideró para identificar regiones con habitantes que vivían vidas excepcionalmente largas. La manera en la que surgió fue simple: se marcaron en un mapa los lugares con más concentración de centenarios, y adivina de qué color era la pluma que usaron. ¡Ding, ding, ding! Así es, era azul.
Y aunque las historias de estas zonas están llenas de pasos simples como caminar todos los días, comer pescado y usar mucho aceite de oliva, un estudio reciente de Oxford ha puesto estas subregiones en cuestión. El Dr Saul Newman concluye que estas estadísticas de “Supercentenarios y registros notables de longevidad” son el resultado de errores históricos en certificados de nacimiento y defunción.
Visitar una Blue Zone no es solo turismo: es una inmersión cultural en prácticas sencillas y poderosas. Caminar cada día por senderos comunitarios en Cerdeña, compartir comidas vegetales en Okinawa, o participar en rituales de conexión espiritual en Nicoya, Costa Rica. Más que paisajes, son estilos de vida que nos invitan a repensar nuestras rutinas y a descubrir que la longevidad se cultiva en lo cotidiano.
Claro, no todo está libre de debate. Estudios recientes han cuestionado la precisión de algunos registros de edad extrema. Pero más allá de las cifras, lo que permanece es el aprendizaje: comunidades que viven más despacio, con propósito, y en estrecha relación con la naturaleza y la familia.
Entonces, si pensamos en ciudades y regiones donde la vida se extiende con gracia, ¿cuáles son esos lugares que hoy podemos visitar para inspirarnos en su manera de vivir?
Madrid, España – Esperanza de vida de 85.4 años
¡Olé! Aunque los sevillanos cantando dan vida y podrían bailar flamenco hasta su último atardecer, ese no es el secreto de los madrileños. ¿Cuál es la receta de nuestros hermanos ibéricos? Su típica dieta mediterránea, una ciudad caminable que le permite a sus residentes caminar, en promedio, 9.6 kilómetros diarios solo porque sí; una cultura que gira alrededor de lazos de familia y amigos, uno de los mejores sistemas de salud pública en el mundo y un balance perfecto de vida y trabajo.
Tokio, Japón – Esperanza de vida de 84.6 años
Dos palabras: gratitud y propósito. Aunque vemos a Japón como una de las culturas más estrictas en el planeta, sus valores de aprendizaje y armonía juegan un gran papel en la longevidad de sus habitantes. También se le puede atribuir a su dieta rica en mariscos, alimentos fermentados (ayudan con la salud digestiva), movimiento constante y un sistema de salud avanzado con chequeos constantes y cuidado preventivo.
Zúrich, Suiza – Esperanza de vida de 84 años
Gracias a su estándar impecable de vida y acceso a comida de calidad, además de recursos wellness, Zúrich es la tercera en esta lista. No solo eso, también sus estrictas políticas ambientales se aseguran de que tengan un ambiente con poca contaminación y agua potable de indiscutible calidad. Además, gracias a sus preciosos paisajes, su población se siente motivada a hacer hiking y trailing. Y, como los anteriores en esta lista, tienen una cultura de lazos interpersonales fuertes.
Singapur – Esperanza de vida de 83.6 años
Singapur ocupa un lugar destacado gracias a su sistema de salud, considerado el mejor de Asia por su calidad y accesibilidad. A esto se suman políticas públicas que promueven ciudades caminables y programas de actividad física para mantener a la población activa y saludable. Su cocina, rica en vegetales, pescados y especias, apoya la salud metabólica e intestinal. Además, la armonía multicultural y la práctica cotidiana del mindfulness —influenciada por tradiciones budistas, hindúes y taoístas— fomentan el respeto por los mayores y una conexión profunda con el presente.
Seúl, Corea del Sur – Esperanza de vida de 83.5 años
En las últimas décadas, la esperanza de vida se disparó de 52.4 años a más de 80 años, y no es casualidad. La combinación de avances médicos, una economía en auge y una alimentación llena de nutrientes ha hecho maravillas. La comida es una joya: muchas verduras, fermentados como el kimchi, pescados ricos en omega-3 y probióticos que cuidan el intestino y bajan la inflamación. Además, moverse es parte del día a día gracias a un transporte público eficiente, muchas áreas verdes y un ambiente seguro. Y como si fuera poco, la vida comunitaria sigue marcada por valores que priorizan el respeto a los mayores y la conexión familiar, lo que ayuda a mantener el estrés a raya.
No se trata de obsesionarse con acumular años ni de perseguir el título de “supercentenario”. Se trata de descubrir cómo vivir con propósito, equilibrio y alegría. Las Blue Zones nos recuerdan que la longevidad no es un manual rígido, sino una colección de gestos cotidianos: caminar en comunidad, compartir la mesa, cultivar la tierra, agradecer el día.
Viajar a estos lugares es una invitación a observar y aprender, pero también a regresar a casa con pequeñas prácticas que podemos incorporar en nuestra rutina. El secreto no está en un alimento milagroso ni en una fórmula mágica: está en la manera en que elegimos relacionarnos con nosotros mismos, con los demás y con nuestro entorno.
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