
EDAM, la escuela que enseña tecnología a personas mayores
La Escuela Digital para Adultos Mayores (EDAM) nació en la pandemia y hoy capacita a personas mayores en el uso de herramientas digitales con un modelo humano y personalizado. Más que enseñar tecnología, EDAM construye comunidad, rompe miedos y fomenta la independencia digital.
La Escuela Digital para Adultos Mayores (EDAM) nació en medio de una necesidad urgente durante la pandemia: ayudar a madres, padres, abuelos y tíos a integrarse al mundo digital. Lo que comenzó como clases improvisadas en la sala de una casa entre familiares y conocidos, hoy es una comunidad sólida con más de 100 personas capacitadas, nueve profesores activos y cursos presenciales que se imparten en diversos puntos de la Ciudad de México.
“Lo que al inicio eran un par de preguntas para poder utilizar WhatsApp se convirtió en un problema real que les impedía tener acceso a dinámicas sociales, económicas, incluso lucrativas”, cuenta Karla Moreno, co-directora de la escuela. Fue entonces cuando surgió EDAM, impulsada por una demanda clara: “Varios de nuestras mamás, tíos y abuelos nos empezaban a decir: ‘híjole, si existiera un lugar en el que pudieran capacitarnos en estas habilidades, felices iríamos’".
EDAM estructura sus contenidos en tres niveles -básico, intermedio y avanzado- con una pedagogía enfocada en lo práctico, accesible y cotidiano. “Nos dimos cuenta de que las alumnas no están interesadas en los aspectos técnicos de la tecnología, sino en lo que pueden aplicar en el día a día”, explica Frida Quevedo, profesora. Desde aprender a usar un celular, enviar mensajes o hacer videollamadas, hasta realizar compras en línea, consultar Google Maps o usar herramientas de inteligencia artificial, los cursos se adaptan a las necesidades y ritmo de cada persona.
Cada clase cuenta con una proporción de un profesor por cada tres alumnos, lo que permite atender casos particulares, desde problemas de audición hasta dificultades de motricidad o falta de familiaridad con pantallas táctiles.
“El miedo a equivocarse es uno de los mayores obstáculos. Muchos llegan diciendo: ‘mis dedos son muy gruesos’. Y lo que hacemos es romper ese miedo con paciencia y confianza”, comenta Christian Márquez, profesor de EDAM. “También tuvimos que desarrollar un vocabulario propio para hablar de tecnología con adultos mayores. Por ejemplo, explicar qué es ‘mantener presionado’ o ‘deslizar’ requiere de nuevas formas de enseñar".
Comunidad y reinvención
EDAM no solo es una escuela, también es una red de afectos y acompañamiento. “Se ha formado realmente una comunidad: se han creado amistades, vamos a museos, al teatro, hacemos actividades sociales. Hay gente que baila, que ríe, que se siente parte de algo”, dice Frida Quevedo.
El caso de Susana Hernández ilustra cómo EDAM transforma trayectorias. Ella llegó como alumna, terminó todos los cursos y hoy forma parte del cuerpo docente. “Más que nada, soy un enlace entre los profesores y los alumnos. Porque ustedes, los jóvenes, son como extraterrestres que hacen ‘magia’ con la tecnología. Nosotros la vemos de otra manera”, comenta entre risas.
Además de fortalecer la confianza de las personas adultas mayores, el modelo de EDAM busca que sus egresados puedan regresar como profesores, permitiendo no solo reforzar lo aprendido, sino también abrir posibilidades de reintegración laboral. “Queremos que EDAM sea una incubadora de docentes mayores, porque enseñar también puede convertirse en un nuevo proyecto de vida para ellos”, agrega Karla Moreno.
Aunque el proyecto se financia actualmente de forma privada mediante la renta de cursos, EDAM ha establecido alianzas estratégicas con organizaciones como Digital Keeper, con quienes realizaron una masterclass sobre seguridad digital; Altavoz Social, donde exalumnos produjeron un pódcast sobre el envejecimiento; y Soy+, un agregador de marcas para personas mayores, donde pronto ofrecerán cursos.
A corto plazo, la escuela busca ampliar su oferta de contenidos con más talleres temáticos, salidas culturales y masterclasses mensuales. También exploran la posibilidad de escalar su modelo a otros estados de la República Mexicana. Sin embargo, reconocen que la presencialidad es clave, al menos en la etapa inicial del aprendizaje. “Dar una clase sobre cómo entrar a una videollamada requiere estar ahí para acompañar, paso a paso. Por eso estamos diseñando ofertas híbridas, pero sin perder la cercanía que hace de EDAM lo que es”, señala Christian Márquez.
El impacto no se mide solo en habilidades digitales adquiridas, sino en algo más profundo: “Nos dicen ‘ya no le tuve que pedir ayuda a mi hijo para imprimir un documento’ y eso para nosotros es música para los oídos”, concluye Karla.
Para quienes han pasado por esta experiencia, la escuela no solo enseña tecnología. Enseña a confiar, a atreverse, a volver a aprender sin miedo. Como dice Susana Hernández: “EDAM está en pañales, pero va a ser un adulto muy exitoso".
Como parte de sus esfuerzos por llegar a más personas, EDAM también ha comenzado a ofrecer sus cursos a través de nuestra plataforma. Gracias a esta alianza, los miembros de Soy+ pueden acceder a un 20% de descuento en el curso introductorio, pensado para dar los primeros pasos en el uso de celulares, mensajería, videollamadas y herramientas digitales esenciales.
Si conoces a alguien que podría beneficiarse de este acompañamiento, este es el momento perfecto para invitarlo a comenzar su camino digital.
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