
Si cada día te duele más la espalda y no sabes por qué, esto es lo que necesitas saber
El dolor de espalda en los seniors: una señal de atención.
Llegar a la mediana edad trae consigo experiencia, sabiduría y, en algunos casos, molestias inesperadas, como el dolor de espalda. Si antes no tenías problemas y ahora sientes rigidez, tensión o incluso dolor crónico, no estás solo. Muchas personas experimentan este cambio, pero ¿a qué se debe?
1. El desgaste natural del cuerpo
Con los años, los discos intervertebrales pierden flexibilidad y amortiguación, lo que puede provocar molestias. También se reduce la densidad ósea y la masa muscular, afectando la postura y aumentando la carga sobre la columna vertebral.
2. Mala postura acumulada
Años de trabajar frente a una computadora, encorvarse al usar el celular o sentarse incorrectamente pueden tener consecuencias. La postura inadecuada genera tensión en los músculos de la espalda, lo que causa dolor y rigidez.
3. Menor actividad física
Si con el tiempo has reducido tu nivel de actividad física, los músculos de la espalda y el abdomen pueden debilitarse. Esto hace que la columna tenga menos soporte, generando más esfuerzo y molestias.
4. Aumento de peso y su impacto en la espalda
El metabolismo se ralentiza con la edad, lo que puede llevar a un aumento de peso. El exceso de peso, especialmente en el abdomen, genera una mayor carga en la columna lumbar, contribuyendo al dolor de espalda.
5. Estrés y tensión emocional
El estrés acumulado no solo afecta la mente, sino también el cuerpo. La tensión emocional puede generar contracturas musculares en la espalda, hombros y cuello.
6. Problemas de salud relacionados
Algunas condiciones médicas se hacen más frecuentes en la mediana edad, como la artritis, hernias discales o fibromialgia. Estas pueden ser responsables del dolor de espalda persistente.
¿Cómo aliviar el dolor de espalda en la mediana edad?
Mejora tu postura
Asegúrate de mantener una buena postura al sentarte, pararte y dormir. Utiliza sillas ergonómicas y apoya bien la espalda.
Mantente activo
Realizar ejercicios de fortalecimiento, estiramientos y actividades de bajo impacto, como yoga o natación, puede mejorar la salud de tu espalda.
Controla tu peso
Adoptar hábitos de alimentación saludables y mantener un peso equilibrado puede reducir la presión sobre la columna.
Maneja el estrés
Prácticas como la meditación, respiración consciente y técnicas de relajación pueden disminuir la tensión muscular.
Consulta a un especialista
Si el dolor es persistente o limitante, consulta a un médico o fisioterapeuta para recibir un diagnóstico adecuado y tratamiento personalizado. Dependiendo de la gravedad y la causa del dolor, podrías necesitar atención de un ortopedista, reumatólogo o neurocirujano. Un ortopedista se especializa en el sistema musculoesquelético y puede diagnosticar problemas estructurales, mientras que un reumatólogo trata enfermedades inflamatorias como la artritis. En casos de compresión nerviosa severa, un neurocirujano podría ser necesario para evaluar opciones avanzadas de tratamiento.
El dolor de espalda en la mediana edad es común, pero no tiene por qué convertirse en una limitante. Con buenos hábitos, actividad física y atención adecuada, es posible reducir o prevenir estas molestias. ¡Tu espalda te lo agradecerá!
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