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El poder de la microbiota y sus neuronas

Tu segundo cerebro está en el intestino… ¿quieres saber más?

Durante años creímos que pensar era una función de nuestra cabeza, pero hoy la ciencia nos dice: nuestro intestino tiene un sistema nervioso tan complejo que se le llama el “segundo cerebro”. Este artículo revela por qué la microbiota intestinal se ha convertido en una protagonista de la salud mental, emocional y física. ¡Prepárate para sorprenderte!

Pilar Maguey
Pilar Maguey
Autor verificado

Tu pancita no solo digiere, también decide

¿Te ha pasado que sientes mariposas en el estómago cuando estás nervioso? ¿O que un “mal presentimiento” te revuelve la tripa? Pues resulta que esas sensaciones no son pura intuición… ¡la ciencia ha confirmado que tu intestino tiene mente propia!

La razón de este asombro se llama microbiota intestinal, un ecosistema de billones de bacterias que viven felices en nuestro sistema digestivo. Pero ojo: no son simples bichitos, son aliados sofisticados que interactúan directamente con nuestro cerebro.

Y no, no es jalada. Estudios como los publicados por la Universidad de Columbia y el Instituto Weizmann han demostrado que el intestino alberga una red neuronal propia, conocida como el sistema nervioso entérico, que contiene más de 100 millones de neuronas.
Fuente: Columbia University, 2022

Fuente: Weizmann Institute of Science

¿Neuronas en el estómago? ¡Así como lo oyes!

Aunque se conocen desde hace décadas, es apenas en los últimos años que se ha descubierto cómo estas neuronas no solo ayudan a mover los alimentos, sino que también se comunican con el cerebro principal usando señales químicas y eléctricas.

¿Te suena la serotonina, esa sustancia que te hace sentir feliz? Pues el 90% de ella se produce en el intestino, no en la cabeza. Y si tu microbiota está desequilibrada, puede generar ansiedad, tristeza o hasta depresión. ¡No es una exageración decir que tu panza tiene emociones!

La conexión microbiota-cerebro: una autopista de ida y vuelta

Entre el cerebro y el intestino hay una línea directa de comunicación llamada eje intestino-cerebro. Este “teléfono rojo” usa nervios (como el nervio vago) y neurotransmisores para mandar señales en ambos sentidos.

Y aquí es donde la cosa se pone buena: si cuidas tu microbiota, puedes mejorar tu estado de ánimo, tu concentración y hasta tu energía. Pero si la descuidas… agárrate, porque el cuerpo empieza a mandar alertas por todos lados.

¿Qué puede alterar tu microbiota? Más cosas de las que crees

Ya no basta con “echarle ganas” a la vida, también hay que “echarle buena comida” a la microbiota. Y es que factores como:

• Dietas ultra procesadas (sí, esa sopita instantánea)

• Exceso de antibióticos

• Estrés crónico (el eterno “me carga el payaso”)

• Falta de sueño reparador

… pueden desequilibrarla gravemente.

Según la Harvard Medical School, una microbiota sana está relacionada con un sistema inmunológico fuerte, mejor digestión, salud mental estable y hasta menor riesgo de enfermedades crónicas.

Fuente: Harvard Health Publishing

Tips para darle amor a tu microbiota (y a tu cerebro)

Si quieres consentir a ese segundo cerebro que vive dentro de ti, empieza con cambios pequeños pero poderosos:

Incluye alimentos fermentados como kéfir, yogur natural, chucrut o kimchi.

Come más fibra (frutas, verduras, legumbres).

Muévete: caminar, bailar, echar el chal y reír… ¡todo suma!

Reduce el estrés con técnicas como la meditación, la escritura o incluso cantar en la regadera.

Evita los excesos de azúcar y harinas refinadas.

Y sobre todo, escucha a tu cuerpo. No es nuevo que “el cuerpo sabe lo que necesita”, pero ahora sabemos que hasta piensa en lo que necesita.

La sabiduría también está en el estómago

Hoy, la ciencia nos confirma algo que nuestras abuelas ya intuían: “hazle caso a tu estómago”. No solo es una frase de sobremesa, es un principio de salud integral.

Tu microbiota es un universo vivo que influye en tu bienestar diario, en tu estado de ánimo y hasta en tu forma de tomar decisiones.

Así que ya sabes, tu panza no es sólo para comer tacos, también guarda una red de neuronas que pueden ayudarte a vivir mejor, pensar más claro y disfrutar más esta etapa de la vida.

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