
¿Y si por primera vez eliges el trabajo que quieres?
Cambiar de carrera en la madurez no significa empezar de cero, la experiencia, el aprendizaje y una buena planeación pueden ayudarte a reinventarte con éxito.
¿Quién dijo que las primeras veces profesionales terminan con el primer trabajo? A los 50, 60 o más todavía puedes entrar por primera vez a una nueva industria, convertirte en independiente, aprender una habilidad que nunca habías probado o emprender un negocio.
Cambiar de carrera en esta etapa puede parecer arriesgado, especialmente en un mercado donde el edadismo todavía existe. Sin embargo, los datos muestran que es posible, un estudio del American Institute for Economic Research (AIER) encontró que 82% de las personas mayores de 45 años que hicieron una transición profesional reportaron haberla realizado con éxito, según información retomada por unirSe.
El cambio tampoco necesariamente significa perder ingresos. De acuerdo con Forbes, con datos de la OCDE, quienes tienen entre 45 y 54 años y cambian voluntariamente de empleo registran un crecimiento salarial promedio de 7.4%; entre los 55 y 64 años, el aumento es de 3.5%. La diferencia es que estas primeras veces tienen algo que las de los 20 no tenían: décadas de experiencia detrás.
Lee más: ¿Te sientes estancado? Señales de que estás listo para una segunda carrera exitosa
No empiezas de cero
El Cronista propone entender la reinvención como un “re-inventario”, es decir, revisar conocimientos, habilidades, contactos y aquello que todavía puedes aprender. Además, LearnHowToBecome destaca que capacidades como liderazgo, comunicación, organización y administración del tiempo pueden trasladarse de una profesión a otra.
Por ello, la pregunta no es solo ¿qué necesito aprender?, sino ¿qué sé hacer que podría utilizar de una manera nueva?.
Una reinvención tampoco tiene que comenzar con una renuncia. Matiana Behrends, socia de Advisory Services y líder de Human Capital Advisory Services en Grant Thornton Argentina, recomienda en información publicada por MDZ hacer pequeñas experimentaciones: tomar un curso, recuperar contactos o probar un emprendimiento de manera parcial.
La planeación importa. Información recopilada por AscendurePro señala que 83% de las personas consideradas exitosas en su cambio profesional habían preparado su transición con anticipación.
También será necesario aprender. GenteYold identifica la formación continua como una pieza central de la reinvención profesional, desde herramientas digitales y tecnología hasta idiomas o conocimientos especializados. No siempre implica volver varios años a la universidad; un curso, una certificación o un proyecto pueden ayudar a desarrollar las habilidades que exige el nuevo camino. ¿Ya conoces las opciones que EDAM, Anáhuac Senior e ITAM NExt tienen para ti?
Lee más: Jubilación anticipada o segunda carrera: ¿cuál es la mejor opción para ti?
La experiencia también juega a tu favor
El edadismo sigue siendo una realidad, el informe “Investigando la Empleabilidad de personas +45”, de Diagonal Asociación Civil, lo identifica como una de las principales barreras percibidas en la reinserción laboral. Sin embargo, también destaca entre las fortalezas de este grupo la responsabilidad, el compromiso, la experiencia, la perseverancia y el aprendizaje constante.
Por eso, más que intentar competir pareciendo más joven, el reto está en demostrar para qué sirven los años trabajados, como resolver problemas, liderar personas, negociar, anticipar riesgos o tomar mejores decisiones.
Y para algunas personas, la próxima primera vez puede ser emprender. Datos de la Kauffman Foundation muestran una importante actividad emprendedora entre personas de 55 a 64 años, pues es la edad en la que están comenzando negocios, desarrollando proyectos creativos y aprendiendo nuevas disciplinas.
5 pasos para probar una nueva carrera
Antes de hacer un cambio radical, puedes comenzar así:
- Haz un re-inventario. Anota qué sabes hacer, qué disfrutas y cuáles de tus habilidades podrían funcionar en otra profesión.
- Define qué quieres cambiar. Quizá no necesites otra carrera, sino mayor flexibilidad, autonomía, propósito o un ritmo diferente.
- Investiga y aprende. Revisa vacantes, habla con personas del sector e identifica qué habilidades necesitas actualizar.
- Haz una primera prueba. Toma un proyecto, ofrece una asesoría, inscríbete a un curso o prueba un emprendimiento sin abandonar inmediatamente tu actividad actual.
- Ponle números al cambio. El Cronista recomienda considerar el impacto financiero de la transición y contar con respaldo para capacitación, inversión o periodos con menores ingresos.
Tal vez tu próxima primera vez sea una entrevista en otra industria, tu primer cliente, una certificación, un emprendimiento o simplemente un trabajo que encaje mejor con la persona que eres hoy. Y es que cambiar de carrera no significa empezar otra vez desde cero, significa descubrir qué puedes hacer por primera vez con todo lo que ya sabes.
¿Te gustó el artículo?





