
Estrés térmico: ¿fiebre y calambres por el calor? Cuida tu salud en el verano
¿Calambres, mareos o fatiga con el calor? Podría ser más que agotamiento: tu cuerpo podría estar en riesgo. Las olas de calor extremas no solo incomodan, también pueden enfermarte seriamente. Descubre qué es el estrés térmico, a quién afecta más y cómo protegerte antes de que suba demasiado la temperatura. Tu salud en verano depende de lo que hagas hoy.
¿Alguna vez has sentido que el calor te "aplasta"? En los días de altas temperaturas, tu cuerpo no solo suda más: también se esfuerza el doble para mantener su equilibrio. Este esfuerzo puede volverse peligroso si no tomas precauciones. El fenómeno se llama estrés térmico, y en plena era del calentamiento global, es más común —y más riesgoso— de lo que creemos.
¿Qué es el estrés térmico?
El estrés térmico ocurre cuando el cuerpo no puede deshacerse del calor con suficiente rapidez y su temperatura interna comienza a subir. Esto puede deberse al clima, humedad, tipo de ropa, actividad física o enfermedades preexistentes. Si no se maneja a tiempo, puede causar síntomas graves como:
- Calambres musculares
- Fatiga extrema
- Dolor de cabeza
- Mareos
- Náuseas
- Confusión
- Aumento de la temperatura corporal (incluso fiebre)
- Golpe de calor
Según la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional de EE.UU. (OSHA), el estrés térmico puede afectar tanto a personas en actividad como a quienes simplemente están expuestas a ambientes calurosos por tiempo prolongado.
El calor ya no es como antes
Las olas de calor no solo son más intensas: también son más frecuentes. Datos del Servicio Meteorológico Nacional de México y la Organización Meteorológica Mundial (OMM) muestran que 2023 fue el año más caluroso jamás registrado a nivel global. Y en 2025, el patrón continúa: ciudades como Hermosillo, Monterrey, Guadalajara o incluso Ciudad de México han superado sus temperaturas históricas.
El calentamiento global intensifica estos extremos. Según la NASA, la temperatura promedio de la Tierra ha aumentado más de 1.1 °C desde finales del siglo XIX, y con ello, los riesgos asociados al calor extremo también han crecido. En muchos lugares, el verano ya no se vive como una estación agradable, sino como una amenaza silenciosa para la salud pública.
¿Quiénes corren más riesgo?
Aunque todas las personas pueden verse afectadas por el estrés térmico, hay grupos que requieren especial atención:
- Adultos mayores
- Niños pequeños
- Personas con enfermedades crónicas (hipertensión, diabetes, obesidad)
- Trabajadores al aire libre o en ambientes sin ventilación
- Personas embarazadas
- Quienes hacen ejercicio en horas de máximo calor
¿Cómo cuidarte?
La buena noticia es que el estrés térmico es prevenible. Aquí algunos consejos prácticos:
✅ Hidrátate constantemente, incluso si no sientes sed. El agua es tu mejor amiga. Hasta puedes, para hacerlo más dinámico, comprarte uno de esos termos con metas para horas del día.
✅ Evita salir o ejercitarte entre las 11 a. m. y las 5 p. m., cuando el sol está más fuerte.
✅ De ser posible, polariza las ventanas de tu carro.
✅ Usa ropa ligera, holgada y de colores claros.
✅ Busca sombra o lugares frescos y ventilados.
✅ Refresca tu cuerpo con paños húmedos o duchas frías.
✅ Nunca dejes a personas o mascotas dentro de autos cerrados.
✅ Escucha a tu cuerpo: si sientes mareo, náusea o palpitaciones, detente y busca ayuda.
Un verano con conciencia
Cuidarnos del calor ya no es solo una cuestión de comodidad, sino de salud y bienestar integral. El estrés térmico puede escalar rápidamente si lo ignoramos, pero también se puede prevenir con decisiones informadas.
Este verano, más que “aguantar el calor”, prepárate para enfrentarlo con inteligencia y autocuidado.
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