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GLP-1: cómo actúan, qué beneficios tienen y a quién pueden ayudar

Los medicamentos GLP-1, como la semaglutida y el Ozempic, han pasado de tratar la diabetes tipo 2 a ser aliados en la pérdida de peso y, según nuevas investigaciones, podrían proteger el cerebro, el corazón y más. Conoce cómo funcionan, sus beneficios, riesgos y lo que la ciencia está descubriendo.

María Arce
María Arce
Autor verificado

En los últimos años, las medicinas conocidas como GLP-1 —originalmente creadas para el tratamiento de la diabetes tipo 2— han dado un salto inesperado a los titulares por su capacidad para ayudar a perder peso de forma significativa. Nombres como semaglutida u ozempic se escuchan cada vez más en conversaciones, consultorios y hasta en redes sociales.

¿Cómo funcionan? y sus beneficios

Según la Mayo Clinic, los GLP-1 imitan la manera en que una hormona llamada péptido similar al glucagón de tipo 1 actúa en el cuerpo. En algunos estudios las personas que han usado este tipo de medicamentos han perdido –en un periodo de un año– entre el 10% y 15% del total de su peso corporal

  • Estos medicamentos demoran el vaciado del estómago, lo que te permite sentirte lleno durante más tiempo. También envían señales al cerebro que aumentan la sensación de satisfacción, lo que lleva a una reducción en la ingesta de alimentos.
  • Los GLP-1 reducen el azúcar en sangre solo cuando está alto, a diferencia de la insulina, que actúa independientemente de los niveles de glucosa.
  • Reducen la probabilidad de desarrollar problemas cardíacos, como ataques cardíacos o accidentes cerebrovasculares.

Efectos secundarios de los GLP-1

Aunque pueden llegar a ser un gran aliado para la pérdida de peso, además de sus beneficios para personas con diabetes 2, no significa que no vengan con efectos secundarios. Algunos de estos son:

  • Náusea
  • Vómito
  • Diarrea
  • Estreñimiento
  • Molestias abdominales

Posibles riesgos de los GLP-1

En general, los GLP-1 son seguros, pero como cualquier tratamiento, pueden presentar posibles riesgos o no ser adecuados para todas las personas. Quienes tengan enfermedades gastrointestinales graves —como gastroparesia o enfermedad inflamatoria intestinal no controlada—, así como mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, deben evitar su uso y consultar con su médico sobre alternativas.

  • Pancreatitis: El riesgo parece bajo, pero se sigue estudiando una posible relación con la inflamación del páncreas.
  • Vesícula biliar: En algunos casos se han reportado cálculos o inflamación, algo que también puede ocurrir con una pérdida de peso rápida sin medicación.
  • Tiroides: Estudios en animales han mostrado una posible relación con tumores de tiroides, aunque la evidencia en humanos no confirma este riesgo.
  • Masa muscular: La pérdida de peso rápida, con o sin GLP-1, puede implicar algo de reducción muscular, un punto a considerar especialmente en adultos mayores para prevenir fragilidad.

La clave está en un seguimiento médico cercano que permita evaluar beneficios, riesgos y, de ser necesario, ajustar el tratamiento.

Más allá de la pérdida de peso: protección para cerebro, corazón y más

Nuevas investigaciones en 2025 sugieren que los medicamentos GLP-1 podrían ofrecer beneficios que van mucho más allá de ayudar a bajar de talla: también podrían contribuir a proteger el cuerpo y el cerebro frente a algunas de las enfermedades más temidas del envejecimiento.

Alzhéimer y demencia: Un estudio con millones de personas con diabetes encontró que quienes usaban semaglutida tenían un riesgo significativamente menor de desarrollar Alzheimer u otros tipos de demencia, especialmente mujeres y adultos mayores. Aunque aún no se puede afirmar que el medicamento cause este efecto, la evidencia apunta a que podría proteger el cerebro mejorando el flujo sanguíneo, reduciendo la inflamación y ayudando a eliminar placas asociadas a la enfermedad.

Accidente cerebrovascular: Tres estudios recientes muestran que, en personas que tomaban GLP-1 y sufrieron un derrame cerebral, las probabilidades de sobrevivir y recuperarse fueron mucho más altas que en quienes no los usaban.

Salud mental y adicciones: Datos preliminares sugieren menos casos de conductas adictivas, crisis epilépticas y trastornos psicóticos entre usuarios de GLP-1, además de menor incidencia de depresión y mayor bienestar general.

Cáncer: La obesidad es un factor de riesgo para varios tipos de cáncer. Estudios en animales muestran que, además de favorecer la pérdida de peso, medicamentos como el tirzepatide podrían ralentizar el crecimiento de ciertos tumores, como los de mama.

Aunque es pronto para confirmar estos beneficios en todos los casos, la investigación apunta a que tratar la obesidad y los problemas metabólicos con herramientas como los GLP-1 puede tener efectos positivos que abarcan todo el organismo. Eso sí, siempre bajo supervisión médica para maximizar beneficios y minimizar riesgos.

Los GLP-1 han pasado de ser un tratamiento especializado para la diabetes tipo 2 a convertirse en una de las herramientas más prometedoras para abordar la obesidad y, potencialmente, otras enfermedades relacionadas con el envejecimiento. Sus beneficios —que van desde la pérdida de peso y el control de la glucosa hasta posibles efectos protectores para el cerebro, el corazón y más— son esperanzadores, pero no están exentos de efectos secundarios y consideraciones médicas.

Como ocurre con cualquier tratamiento, el verdadero valor de los GLP-1 está en un uso responsable, guiado por profesionales de la salud y acompañado de hábitos que fortalezcan la salud a largo plazo. Así, más que buscar una solución rápida, se trata de aprovechar al máximo una herramienta que, bien utilizada, puede abrir la puerta a una mejor calidad de vida.

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