
Japón rompe su propio récord con casi 100 mil personas mayores de 100 años
Por 55 años consecutivos, la cifra de personas mayores de 100 años crece en Japón. Detrás del fenómeno hay una sociedad que prioriza la prevención, la actividad física y el bienestar emocional como pilares de una longevidad que hoy es ejemplo para el mundo.
En Japón, cumplir 100 años dejó de ser un hecho extraordinario para convertirse en parte de su identidad nacional. El Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar anunció que el país alcanzó 99,763 personas centenarias, lo que representa 4,644 más que el año pasado y marca el 55º año consecutivo en que la cifra alcanza un nuevo récord.
El anuncio llegó días antes del Día del Respeto a los Mayores y que honra a quienes superan el siglo de vida. Este año, 52,310 ciudadanos recibieron la tradicional carta y copa de plata del primer ministro, símbolo de una cultura que celebra la longevidad como un logro colectivo.
Del total, el 88% son mujeres (es decir, 87,784 frente a 11,979 hombres), un reflejo de la brecha de esperanza de vida y de una sociedad en la que el cuidado, la prevención y el bienestar forman parte de la rutina cotidiana. Actualmente, la esperanza de vida en Japón alcanza los 87,13 años para las mujeres y 81,09 para los hombres, cifras que lo sitúan a la cabeza de los países más longevos del mundo.
La figura más emblemática de esta longevidad es Shigeko Kagawa, de 114 años, residente de Yamatokoriyama, prefectura de Nara. Considerada una de las seis personas con más edad en el mundo, Kagawa trabajó como ginecóloga y médica general incluso después de los 80 años. “Caminar mucho durante las visitas domiciliarias fortaleció mis piernas, que son la fuente de mi vitalidad actual”, contó en una entrevista. Aún hoy mantiene el hábito de leer el periódico, mirar televisión y practicar caligrafía.
El hombre más longevo del país, Kiyotaka Mizuno, tiene 111 años y vive en la ciudad de Iwata, prefectura de Shizuoka. Otros casos, como el de Shitsui Hakoishi, reconocida por Guinness World Records como la barbera más anciana del mundo con 108 años, muestran cómo la actividad laboral y social prolongada también es un pilar del envejecimiento saludable.
Japón registra 80.58 centenarios por cada 100,000 habitantes, aunque hay zonas donde la proporción se dispara. La prefectura de Shimane, al oeste del país, concentra la cifra más alta: 168.69 centenarios por cada 100,000 residentes. Estas diferencias reflejan el impacto del entorno, la alimentación y los lazos comunitarios en la calidad de vida.
Cuando el gobierno comenzó su registro en 1963, apenas existían 153 centenarios. Para 1981, el número superó los mil; en 1998, los 10,000; y hoy roza los 100,000. Una evolución que los expertos atribuyen tanto a los avances médicos y tecnológicos como a factores culturales y preventivos, desde la dieta tradicional hasta la práctica diaria del Radio Taiso, una rutina de ejercicios de tres minutos transmitida desde 1928 que sigue reuniendo a adultos mayores cada mañana.
El fenómeno japonés es, al mismo tiempo, advertencia e inspiración. Ningún otro país ha logrado articular un ecosistema tan favorable al envejecimiento activo, pero también ninguno enfrenta un reto tan urgente para sostenerlo. La silver economy se ha convertido en un eje estratégico para el futuro económico del país.
Para regiones más jóvenes, como América Latina o entre los latinos en Estados Unidos, el caso japonés funciona como un espejo del futuro. Comprender cómo una sociedad logra que casi 100,000 personas superen los 100 años no solo habla de longevidad, sino de un modelo de vida que combina ciencia, prevención y propósito.
Japón no solo celebra a sus centenarios, sino que se prepara para que vivir más también signifique vivir mejor.
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