
De los creadores de ‘no me traje el cargador’: los 4 kits para no fallar en vacaciones
¿Listo para lanzarte a la aventura esta Semana Santa? Aquí te decimos cuáles son los 4 kits básicos que no pueden faltarte en la maleta. Desde el botiquín hasta el kit emocional, estos indispensables están pensados especialmente para ti.
¿A poco no te dan ganas de volver a empacar como en los 80?
Ya se siente en el aire: huele a bloqueador, a carreteras abiertas, a familia riendo en la parte trasera del coche y a música de Timbiriche en el estéreo. Si tú también estás planeando una escapada en Semana Santa, no olvides llevar contigo estos 4 kits indispensables que te harán la vida más fácil, más divertida… ¡y sin contratiempos!
1. Kit de primeros auxilios: Porque más vale prevenir que andar buscando farmacia a medianoche
Aunque tengas alma de roquero o espíritu viajero, un buen botiquín personal nunca está de más. Y no, no hablamos de una mochilita improvisada con dos curitas y una aspirina. Arma tu kit como se debe:
• Analgésicos y antiinflamatorios (paracetamol, ibuprofeno).
• Antidiarreicos y suero en sobres (uno nunca sabe).
• Repelente para insectos y crema para piquetes de insectos.
• Protector solar con FPS alto 50+ (no más piel tipo “camarón”).
• Tus medicamentos personales, con receta si aplica.
• Termómetro digital, por si las dudas.
• Teléfonos de emergencia de aseguradoras (incluyendo número de póliza) y teléfonos de bancos (por si pierdes las tarjetas).
Según la Cruz Roja Mexicana, el 80% de las emergencias menores en vacaciones pueden resolverse si se lleva un botiquín bien armado (fuente).
2. Kit de tecnología: ¡Porque hasta en la playa hay que subir la selfie!
Aunque uno se vaya a desconectar, la verdad es que la tecnología también viaja:
• Power bank o batería externa.
• Cargadores (no uno, ¡varios!, incluyendo los de los relojes inteligentes, tablets, celulares y lap).
• Audífonos con cable (por si el Bluetooth se pone sus moños).
• Adaptador de corriente universal, si sales del país.
• Soporte o tripié para celular (ideal para las fotos familiares sin dejar a nadie fuera).
• Y si se te antoja... Aquí también entra la cámara fotográfica profesional que desempolvas cuando se trata de guardar los mejores recuerdos.
Tip: guarda todo en una bolsita a prueba de agua. No vaya siendo la de malas que se te caiga el celular en la alberca o la humedad dañe tus aparatos.
3. Kit para el descanso: Para dormir como bebé
¿Te acuerdas cuando dormías como tronco en cualquier camita de hotel? Bueno, ahora uno necesita su ritual. Este kit es el combo ganador del descanso bien merecido:
• Antifaz para bloquear la luz.
• Tapones para los oídos (adiós vecinos ruidosos).
• Almohada de viaje ergonómica.
• Aceite esencial de lavanda o eucalipto (relaja y huele rico).
• Tu playlist favorita de los 70's, 80's o 90's para conciliar el sueño con estilo.
Dormir bien durante las vacaciones mejora la salud cardiovascular y el estado de ánimo, según el Instituto Nacional de Medicina del Sueño de EE. UU. (fuente).
4. Kit emocional: El más importante y el que casi nadie empaca
Este es el kit que va directo al corazón. Porque más allá de lo que llevas en la maleta, también importa lo que llevas en el alma. Así que échale ganas y no lo olvides:
• Una libreta para escribir lo que sientes.
• Un libro que te haga reír o te haga llorar bonito, pero que conecte contigo.
• Una foto de algo o alguien que te inspire para hacer tu cuarto de hotel o casa de renta, más acogedora y personal.
• Un perfume que te guste mucho, para levantarte la pila todos los días y vivirlos al máximo.
Como dice el dicho: “el que viaja con buen ánimo, nunca se pierde.”
¡Ahora sí! Que no se te pase ningún kit y lánzate a disfrutar
La Semana Santa es mucho más que unos días libres. Es una oportunidad para reconectar contigo, con los tuyos y con el camino. Prepárate con intención y con ganas. Y recuerda: no importa si el destino es la playa, el bosque o un pueblito escondido… lo importante es conectar contigo en ese viaje.
¿Y tú, qué otro kit empacas en tus vacaciones? Comparte este artículo con alguien que también esté armando maletas y ayúdale a tener un viaje inolvidable. ¡Que no se diga que no nos preparamos como se debe!
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