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Todo comenzó con un “Feliz Navidad”: la historia del primer mensaje de texto del mundo

El 3 de diciembre de 1992 se envió el primer mensaje de texto de la historia: un simple “Feliz Navidad” que abrió la puerta a una nueva forma de comunicarnos. Hoy recordamos cómo ese gesto tan pequeño transformó para siempre la manera en que conectamos con los demás.

María Arce
María Arce
Autor verificado

A veces, las cosas que hoy vemos tan cotidianas —como mandar un mensajito rápido para saludar— tienen detrás un momento que lo cambió todo. Y esto fue exactamente lo que pasó un 3 de diciembre de 1992, cuando alguien escribió dos palabras que hoy siguen haciendo historia: “Feliz Navidad”.

El mensaje que abrió una nueva forma de comunicarnos

Ese día, Neil Papworth, un ingeniero británico de apenas 22 años, se sentó frente a su computadora y escribió un mensaje sencillo. Lo envió al teléfono de su colega, Richard Jarvis, quien trabajaba en Vodafone. Jarvis estaba en una fiesta de fin de año cuando recibió ese texto. Seguramente jamás imaginó que acababa de convertirse en la primera persona en recibir un SMS en toda la historia.

Lo más curioso es que Neil no podía mandarlo desde un celular, porque los teléfonos de ese entonces solo podían recibir mensajes, no enviarlos. Así que el primer SMS del mundo fue, literalmente, un pequeño truco ingenieril hecho desde una computadora.

Del “Feliz Navidad” a los miles de mensajes que enviamos al día

Ese primer mensaje abrió la puerta a lo que después sería una revolución: pasamos de textos cortitos de 160 caracteres a un universo donde mandamos fotos, emojis, notas de voz que a veces duran más que una llamada, stickers que dicen lo que no sabemos cómo decir… y mensajes que cruzan países en un segundo.

Si lo piensas, nuestra forma de relacionarnos cambió para siempre. Ya no importa la distancia: siempre hay un “¿cómo vas?”, un “ya llegué”, un “te extraño” o un “avísame cuando estés bien” que se cuela entre nuestros días.

¿Por qué recordar este momento hoy?

Porque esta historia nos recuerda algo hermoso: las grandes transformaciones empiezan con gestos simples. Un saludo. Una felicitación. Una prueba tecnológica que, sin saberlo, le abrió paso a una nueva manera de estar cerca, incluso cuando no lo estamos físicamente.

Hoy, cada vez que envías un mensaje rápido para hacerle el día a alguien, estás usando un pedacito de historia que nació con ese “Feliz Navidad” de hace más de 30 años.

A veces, la tecnología no solo avanza…también nos acerca.

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