
¿Qué significa ser ayudante de los Reyes Magos?
¿Te gusta la magia? Es muy probable que tú ahora seas la magia.
Me gustaría que pensarás en los momentos más mágicos de tu niñez. Que cerrarás los ojos y te remontes a aquellos años en los que tu mayor motor para portarte bien era ser “merecedor” de todo lo que pedías a los Reyes Magos.
Esa mañana bajabas sin importar que trajeras arrastrando las sábanas, tenías que llegar a los regalos, el sol apenas se asomaba por entre las cortinas. Y de repente te encuentras los regalos bajo el árbol –un juguete, unos colores, un jersey de tu equipo favorito; simplemente esa cosa con la que soñaste durante todo el año.
Estos momentos son parte de la magia de ser niño y de la inocencia –dos cosas que deben de procurarse en cualquier generación. Si es verdad que no siempre se puede tener regalos extravagantes, cualquier detalle que aparezca en el árbol por esos “seres mágicos” es, aunque suena exagerado, crucial para cualquier infancia.
Esa magia que tú viviste de pequeño la vas guardando con los años. Pero llega un momento de la vida en el que te toca ser esa magia: ayudar a los Reyes Magos. Un día tú eres esa persona que se levanta antes del amanecer, a bajar los regalos escondidos en los lugares más recónditos de casa, dejar algún indicio de que pasaron por ahí. Y en ese momento entiendes algo que de niño no sabías explicar: la magia no aparece sola, alguien la construye.
Ser ayudante de los Reyes Magos no es solo comprar regalos o envolverlos bonito. Es decidir creer, aun de adulto, que los detalles importan. Es pensar en el otro, observar durante el año, recordar qué le emociona, qué le hace falta, qué lo hace sentir visto. Es regalar tiempo, intención y cariño, aunque el cansancio pese y el despertador suene demasiado temprano.
También es aceptar que la magia cambia de forma. Ya no es la sorpresa ingenua de encontrar algo bajo el árbol, sino la emoción silenciosa de ver la cara de alguien más al descubrirlo. Es sonreír en silencio, fingir sueño y guardar el secreto como si fuera el tesoro más valioso. Porque lo es.
Ayudar a los Reyes Magos es, en el fondo, un acto de generosidad y de amor. Es entender que no todos los regalos vienen en cajas grandes ni con moños llamativos. A veces la magia es un juguete sencillo, otras veces es un gesto, una tradición que se mantiene viva, un “pensé en ti”.
Quizá crecer no significa dejar de creer en los Reyes Magos, sino convertirte en uno. En alguien que, aun en un mundo acelerado y a veces duro, decide conservar la ilusión y repartirla. Porque mientras exista alguien dispuesto a crear magia para otros, la infancia, la esperanza y la bondad seguirán teniendo un lugar.
Y tal vez, solo tal vez, eso es lo que realmente significa ser ayudante de los Reyes Magos.
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