
El dolor crónico puede disminuir a tu favor si reeducas tu cerebro
¿Sabías que tu cerebro puede aprender a bajar el volumen de ese dolor que no te suelta? Un pequeño ensayo clínico demuestra que reeducar las emociones a través de sesiones en línea reduce la intensidad del dolor crónico, mejora el sueño y levanta el ánimo, abriendo una ruta esperanzadora para recuperar tu ligereza diaria.
El dolor crónico, ese compañero silencioso que persiste más allá de las lesiones físicas, afecta a millones de personas en todo el mundo. Sin embargo, una nueva investigación sugiere que la clave para aliviar este sufrimiento podría residir en nuestra capacidad para gestionar las emociones gracias a la neurociencia emocional.
Un estudio reciente, liderado por la Universidad de Nueva Gales del Sur y el Neuroscience Research Australia (NeuRA), ha explorado cómo la regulación emocional puede influir en la percepción del dolor crónico. Los investigadores diseñaron un programa en línea llamado “Terapia del dolor y las emociones”, que consistió en ocho sesiones grupales dirigidas por un terapeuta a través de videoconferencia, acompañadas de un manual informativo y una aplicación móvil. El objetivo era enseñar a los participantes a potenciar las emociones positivas y disminuir las negativas, reeducando así el cerebro para procesar el dolor de manera diferente.
Tras nueve semanas y una evaluación a los seis meses, los resultados fueron prometedores: los participantes que siguieron el programa reportaron una reducción significativa en la intensidad del dolor, una mejor regulación emocional y una mejora en la calidad del sueño, en comparación con aquellos que continuaron con los tratamientos habituales. Estos hallazgos respaldan la idea de que el dolor crónico no es solo una experiencia sensorial, sino que está profundamente entrelazado con nuestro estado emocional.
La autora principal del estudio, Sylvia Gustin, explicó: “Al cambiar la forma en que gestionamos las emociones, es posible cambiar la propia experiencia del dolor. Esto representa no solo un alivio temporal, sino una posible mejora a largo plazo de la calidad de vida de quienes sufren dolor crónico”.
Este enfoque innovador destaca la importancia de integrar la neurociencia emocional en los tratamientos del dolor crónico, ofreciendo una alternativa prometedora para aquellos que buscan alivio más allá de los métodos tradicionales.
Si tú o alguien cercano vive con dolor crónico, esta información puede ser un primer paso hacia un cambio real y duradero. Reeducar el cerebro no es solo una posibilidad: es una puerta abierta a vivir con más ligereza, menos sufrimiento y más bienestar. Comparte esta nota y sé parte de una nueva manera de sanar.
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