
La nueva meta global: vivir más años con salud, energía y propósito
La Década del Envejecimiento Saludable, impulsada por la ONU y la OMS, propone un cambio global para que la longevidad se viva con bienestar, autonomía y alegría. Más que una meta biológica, vivir más se convierte en una oportunidad de disfrutar, aprender y seguir creciendo.
Por primera vez en la historia, hay más personas mayores de 60 años que niños menores de cinco. Este cambio demográfico, lejos de ser un reto, se convierte en una victoria colectiva. La Década del Envejecimiento Saludable (2020-2030), impulsada por la ONU y la Organización Mundial de la Salud (OMS), nace para convertir esa conquista en bienestar. Su objetivo es claro: cambiar la manera en que entendemos la edad.
Esta iniciativa global une a gobiernos, empresas, universidades, medios, comunidades y ciudadanos con el mismo propósito, que es crear un mundo donde envejecer sea sinónimo de plenitud, no de pérdida.
Una persona que cumple 60 años hoy puede esperar vivir al menos 22 años más. Pero esos años no significan nada si no se viven con autonomía, salud y conexión. Por eso, la OMS propone cambiar la idea de sobrevivir por la de vivir con propósito.
Envejecer de forma saludable evita enfermedades, además mantiene la capacidad funcional, la energía, la movilidad, la memoria, la participación social y la posibilidad de seguir haciendo lo que se ama.
Cuatro acciones de cambian vidas
Para hacer realidad este cambio, la Década del Envejecimiento Saludable se enfoca en cuatro áreas:
1. Cambiar la forma en que pensamos sobre la edad y el envejecimiento. Durante décadas, la sociedad ha asociado la vejez con fragilidad o dependencia. La Década del Envejecimiento busca romper con el edadismo, esa forma de discriminación que limita las oportunidades de las personas mayores solo por su edad. Esto implica:
- Promover leyes y políticas que prohíban la discriminación por edad
- Impulsar campañas y contenidos que muestren la diversidad de la vejez: activa, creativa, productiva
- Fomentar el diálogo entre generaciones, para aprender unos de otros
2. Crear comunidades que fortalezcan las capacidades de las personas mayores. El entorno donde vivimos influye directamente en cómo envejecemos. Por eso, una de las metas es construir ciudades y comunidades amigables con las personas mayores. Esto se traduce en acciones como:
- Diseñar viviendas y espacios públicos accesibles
- Garantizar transporte seguro y asequible
- Crear programas de aprendizaje y empleo para mayores
- Fomentar la participación cultural, el voluntariado y la vida comunitaria
3. Ofrecer atención integrada y centrada en las personas. Los sistemas de salud del siglo XXI deben adaptarse a una población que envejece. Ya no basta con atender enfermedades, hay que acompañar a las personas. La OMS impulsa un nuevo modelo de salud centrado en la prevención, la continuidad y la empatía que incluye:
- Servicios de salud accesibles, coordinados y sensibles a las necesidades reales de cada edad
- Formación de profesionales en geriatría, salud mental y cuidados integrales
- Uso de tecnología digital y asistencia médica para mejorar el acceso a consultas, medicinas y rehabilitación
- Integrar la salud bucal, mental y física en un solo sistema de bienestar
4. Garantizar cuidados a largo plazo con dignidad y apoyo. Millones de personas mayores necesitan apoyo para actividades cotidianas. Hoy, la mayoría depende de familiares que asumen el cuidado sin descanso ni reconocimiento. Lo que se busca es revalorar el acto de cuidar y crear sistemas sostenibles de atención a largo plazo. Entre las metas se encuentran:
- Desarrollar servicios comunitarios y centros de día que promuevan la autonomía
- Ofrecer apoyo emocional, capacitación y descanso a cuidadores
- Implementar políticas de protección social y financiamiento para el cuidado
- Incorporar tecnología de asistencia (desde sensores hasta telecuidado) para facilitar la independencia
Envejecer ya no debe verse como un desafío, sino como una oportunidad para construir un mundo más empático, justo y solidario. Cada año adicional es un triunfo de la ciencia, de la salud pública y de la humanidad. Pero también un recordatorio de que necesitamos repensar nuestras ciudades, nuestros trabajos y nuestras relaciones para incluir a todas las edades.
La Década del Envejecimiento Saludable se convierte de esta forma en una invitación a celebrar la vida en todas sus etapas. A entender que crecer es uno de los mayores privilegios que tenemos.
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