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La vida antes de los celulares

Cuando todo era más simple: la vida sin celulares ni internet

¿La recuerdas?

Redacción Soy+
Redacción
Autor verificado

¿Te acuerdas de cuando lo más emocionante del día era escuchar el sonido del cartero dejando cartas en el buzón? Los nacidos en los setentas crecimos en una época en la que todo parecía más tranquilo, más humano. La vida sin celulares ni internet era, en esencia, una experiencia de simplicidad y conexión auténtica. Aunque hoy vivimos rodeados de notificaciones y pantallas, siempre da gusto recordar cómo era el día a día con menos tecnología y más contacto personal. ¡Hagamos un viaje al pasado!

Los juegos en la calle, una experiencia única

Sin videojuegos en línea ni redes sociales, nuestro “mundo virtual” era la calle. Las tardes se llenaban con juegos como el “bote pateado”, “las escondidas” o las interminables rondas de “brincar la cuerda”. La imaginación era nuestra principal herramienta, y con una pelota o un lazo armábamos toda una aventura. Las amistades no se hacían con un “like” o un “seguir”, sino con risas y pequeñas discusiones sobre quién rompió las reglas.

Tocar el timbre de la casa de un amigo era el equivalente a enviar un mensaje. Si no estaba, la respuesta era sencilla: “No está, fue al mandado con su mamá”. Pero si tenías suerte, encontrabas a varios amigos en la calle, y las horas volaban jugando, riendo y viviendo el presente.

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Mexico 70's

El ritual de la televisión

Antes de las plataformas de streaming, la televisión era un evento familiar. Nos sentábamos en la sala para ver programas como El Chavo del 8, Odisea Burbujas o las caricaturas de los sábados por la mañana. Teníamos que aprender a ser pacientes porque los programas tenían horarios fijos. Si te lo perdías, no había forma de repetirlo. ¡Nada de pausar o regresar!

Y si hablamos de la radio, esa compañera fiel llenaba las tardes con canciones y locutores que se sentían como amigos cercanos. Escuchar tus canciones favoritas o un programa especial era un momento emocionante que no tenía comparación.

Comunicación sin prisas

En una época sin WhatsApp ni correos electrónicos, las cartas y el teléfono fijo eran la forma de mantenerse en contacto. Escribir una carta era casi un ritual: elegías con cuidado las palabras, decorabas el papel con dibujos o calcomanías y después esperabas días o semanas para recibir respuesta. Esa espera tenía su propio encanto.

Las llamadas telefónicas, muchas veces desde una caseta, también tenían su dinámica. ¿Cuántas veces te formaste con tus monedas en la mano, esperando que del otro lado alguien contestara? Las conversaciones tenían que ser rápidas y directas, pero llenas de emoción.

Una infancia más presente

La ausencia de internet hacía que nuestro tiempo libre se dedicara a cosas más tangibles: leer un libro, construir una cometa, andar en bicicleta o simplemente tumbarse en el pasto a ver las nubes. Si tenías un problema, lo resolvías con ayuda de tus papás, abuelos o a base de prueba y error. Nada de tutoriales en YouTube.

Las comidas en familia eran momentos de conexión real. La mesa era un espacio para platicar lo que había pasado en el día, reír y compartir historias sin distracciones. Cada instante tenía un valor especial que hoy parece difícil replicar.

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Infancia en los 70's

Orgullo de nuestra generación

Recordar esos años nos trae un profundo orgullo y nostalgia. Crecimos explorando el mundo con curiosidad, aprendiendo a convivir cara a cara y valorando el tiempo con familia y amigos. Somos una generación que ha vivido la transformación digital, pero que en el corazón guarda los recuerdos de una época más simple y auténtica.

Hoy, entre tantas notificaciones y redes sociales, podemos tomarnos un momento para recordar lo que nos hacía felices: la libertad, la creatividad y las conexiones humanas.

¿Qué recuerdos te llenan de nostalgia? Comparte esta nota con tus amigos y revivan juntos esos momentos únicos. ¡Que no se pierda la magia de nuestra generación!

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