
Liline Jacquemus, la abuela de 85 años que se convierte en ícono de la moda
La abuela del diseñador Simon Porte Jacquemus se convirtió en la primera embajadora de Jacquemus, la firma francesa de moda dirigida por su nieto, demostrando que el estilo, la presencia y la elegancia no tienen edad.
En una industria que durante décadas ha asociado la moda con la juventud, Jacquemus volvió a romper el molde al colocar en el centro de su universo creativo a Liline, la abuela de su fundador. A sus 85 años, Liline se ha convertido oficialmente en la primera embajadora de la firma dirigida por su nieto, Simon Porte Jacquemus.
La relación entre Jacquemus y su abuela no es nueva. En 2020, Liline fue la protagonista de una de las campañas más emotivas de la firma, fotografiada por el propio diseñador en la campiña del sur de Francia, el territorio donde nació su imaginario creativo.
Aquel gesto íntimo se transformó con los años en un símbolo: la moda como herencia, memoria y afecto. Cinco años después, Liline volvió a ocupar un lugar central al asistir y brillar en el desfile más reciente de la firma en París, consolidando su papel como figura clave del relato Jacquemus.
El anuncio de su nombramiento como embajadora se hizo, fiel al estilo de la casa, con humor y ternura en Instagram. “Antes de todo, estaba ella. El icono original”, escribió el diseñador al presentar a Liline como el rostro oficial de la marca.
Nacida en 1946 y criada en Alleins, un pequeño pueblo del sur de Francia, creció rodeada de campos, sol y sencillez, bajo la guía de una madre soltera italiana. Esa mezcla de fortaleza, naturalidad y elegancia marcó, desde el inicio, la manera en que Jacquemus entiende a las mujeres.
Más allá del gesto simbólico, la figura de Liline conecta con una conversación más amplia: nunca es tarde para reinventarse. A los 85 años, se ha convertido en una referencia de estilo que trasciende generaciones. Su forma de vestir no persigue tendencias ni las rechaza por completo; se basa en el gusto propio y en la comodidad entendida como concepto.
Así quedó claro en su reciente aparición con un total look blanco, camisa oversize, pantalón ancho y accesorios dorados -pendientes y collar de cadenas- que elevan un estilismo minimalista sin esfuerzo. El toque final fue un bolso amarillo de Jacquemus, modelo Le petit tourisme, y sandalias de rafia con plataforma, una de sus elecciones habituales.
Liline demuestra que la elegancia no se fuerza ni se aprende de memoria. Se construye con los años, con la certeza de saber quién se es y cómo se quiere habitar el cuerpo. En tiempos donde la moda busca nuevos referentes, Jacquemus mira hacia atrás, a su propia historia familiar, para proponer algo profundamente contemporáneo: el estilo no tiene edad, y la inspiración puede comenzar, incluso, a los 85.
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