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Lo que no se planea, se hereda como problema

Lo que no se planea, se hereda como problema

En la economía plateada, donde cada vez vivimos más y mejor, planear ya no es opcional. Hablamos de salud, ahorro y longevidad, pero poco de lo inevitable: lo que pasará cuando no estemos. No se trata de hablar de la muerte, sino de cuidar la vida de quienes se quedan. Porque lo que no se planea se hereda como problema.

Miguel Farrell
Autor verificado

El lado invisible del desorden

Detrás de cada historia sin planificación hay algo más que papeles. Hay seguros contratados que nadie cobra, negocios o rentas que nadie conoce, mascotas sin cuidador y cuentas digitales que se pierden en el limbo de las contraseñas. Cada año, recursos quedan congelados en bancos, aseguradoras o instituciones porque nadie supo qué hacer o dónde buscar.

En México no existe impuesto por herencia, pero hay propiedades que no se pueden traspasar porque la familia no tiene dinero para pagar el ASAI al momento del trámite. Lo mismo pasa con pequeños comercios, inversiones, suscripciones o plataformas que siguen activas cuando su dueño ya no está.

Y si bajamos al plano emocional, la herencia del desorden se multiplica: confusión, culpas, conflictos familiares. No hay cierre ni claridad, solo cansancio.

La paradoja emocional

Hablar de la muerte incomoda, pero 1 de cada 10 mexicanos apenas planea, y las sucesiones intestadas son una pandemia. A la vez, el 95 % dice querer dejar sus asuntos en orden, aunque el 87 % no sabe por dónde empezar. Esa brecha es profunda: queremos hacerlo, pero el miedo nos frena. No planear no es evitar el tema, es trasladar el peso a alguien más: hijos buscando documentos, parejas descubriendo deudas, hermanos enfrentados sin guía. Lo emocional se convierte en logístico, y lo logístico en dolor.

Tres decisiones que cambian todo

  1. Última voluntad digital: un solo lugar con accesos, deseos y documentos: desde cuentas y seguros hasta qué hacer con redes, fotos y recuerdos. Puedes dejar mensajes póstumos o instrucciones personales.
  2. Colchón y beneficiarios claros: ten seguros de vida o funerarios actualizados. De nada sirve una póliza si nadie sabe que existe o cómo cobrarla. Actualizar beneficiarios es un acto de amor: evita disputas y asegura liquidez inmediata.
  3. Persona de confianza y conversación: elige a tu albacea (también digital) y dile dónde está todo. Esa charla incómoda hoy evita años de caos. Y si tienes mascota, nómbrale un cuidador: quien la alimentará, la llevará al veterinario y le dará cariño cuando tú ya no estés.

La tecnología como aliada del legado

Hablar de legado digital no es futurismo. Hoy existen plataformas para guardar documentos, designar beneficiarios, proteger accesos y dejar mensajes con entrega segura. Algunas usan firma electrónica y blockchain para garantizar autenticidad y trazabilidad. En la silver economy, esto no es cosa de jóvenes: es la forma moderna de dejar el mapa, no el laberinto.

Quizás te sorprenda este concepto: DeathTech, la fusión entre muerte y tecnología, como en su momento lo fueron Fintech o Insurtech. Desde México, Past Post es pionera en LATAM: una experiencia humana y segura para organizar, proteger y compartir tu información crítica. No es un testamento; es el complemento perfecto que alinea lo legal, lo financiero y lo emocional, evitando la pérdida de activos y los conflictos familiares.

Si formas parte de la comunidad Soy Más, da el paso hoy: deja el mapa, no el laberinto.

Miguel Farrell es cofundador y CEO Past Post, primera plataforma deathtech de LATAM



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