
FICM 2026: Los momentos más icónicos en la historia del festival
Un festival donde los sueños y la magia convergen. Esto es todo lo mejor que se ha vivido en el evento.
Más que un festival, el Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM) es una suma de escenas: el lente que recoge la risa de un estudiante en una función escolar, el brillo de una alfombra roja, la ovación que rompe un auditorio y, en 2024, un perrito que se convirtió en el protagonista inesperado de muchas fotos. A 24 ediciones, aquí están los momentos más icónicos del FICM.
La primera gran ovación: el nacimiento de una cita obligada
En octubre de 2003 la ciudad de Morelia abrió sus salas y plazas a un festival pensado para impulsar el cine mexicano y conectar a públicos y realizadores. Desde entonces, el festival se consolidó como ese “encuentro” donde se estrenan voces nuevas y veteranas por igual, y donde la ciudad entera se convierte en sala de cine.
Un auditorio enloquece: Quentin Tarantino llega y se roba la noche
Uno de esos momentos que la gente repite en la anécdota familiar ocurrió cuando Quentin Tarantino apareció para presentar una función y charlar con el público. La mezcla de sorpresa, risas y la sensación de que el cine era una fiesta común quedó marcada como una de las visitas que definieron la personalidad festiva y cosmopolita del FICM.
La clase que todos recordaron: Guillermo del Toro y su lección de monstruos con corazón
En una sala repleta, Guillermo del Toro dio una masterclass que se transformó en confesionario público: anécdotas de infancia, consejos para cineastas y una invitación a no temer la imaginación. La multitud salió con una energía contagiosa; muchos asistentes la recuerdan como la clase que validó vocaciones y provocó largas filas de jóvenes con preguntas en la mano. La generosidad de Guillermo y la atmosfera llena de cine, volvió la masterclass en una noche inolvidable.
Estrenos que fueron trampolín —momentos de descubrimiento—
Morelia se ha convertido en estampilla de calidad: películas como Temporada de patosencontraron en el festival el primer clamor del público y la crítica; otras como La jaula de oro tomaron impulso en Morelia para luego viajar a todo el mundo. Estos estrenos son instantes decisivos, el silencio justo antes de la primera imagen, la primera risa incómoda, esa ovación que anuncia que algo importante acaba de nacer.
El homenaje a las voces del cine nacional
A lo largo de los años, el FICM ha rendido tributo a grandes leyendas del cine mexicano. Entre ellos destacan María Rojo, Diana Bracho, Ignacio López Tarso, Arturo Ripstein y Carlos Reygadas, quienes recibieron aplausos de pie por su contribución a la cinematografía nacional. Estos homenajes se han convertido en uno de los pilares del festival, celebrando no solo las películas, sino también a las personas que las hacen posibles.
“Díganme Tío Pancho”: la noche que Francis Ford Coppola se hizo parte de Morelia
Cuando Francis Ford Coppola visitó el FICM en 2024, lo hizo no como una leyenda del cine, sino como un hombre cercano, curioso y encantado por México. Durante una charla con la prensa, el autor de El Padrino y Apocalypse Now rompió el protocolo y pidió algo que nadie esperaba:
“Por favor, llámenme Tío Pancho”.
La sala estalló en risas y aplausos. Desde ese momento, Morelia adoptó al “Tío Pancho” con cariño, y el propio Coppola correspondió hablando de su amor por la cultura mexicana y su deseo de seguir aprendiendo del cine joven. Ese instante espontáneo, humano y cálido quedó inmortalizado como uno de los momentos más icónicos del Festival Internacional de Cine de Morelia, y uno de los más queridos por los asistentes.
Cácaro: el perrito cinéfilo que detuvo el festival (y conquistó Instagram)
Quizá el momento más tierno y viral de la edición 2024 fue la aparición de Cácaro, un perrito sin hogar que, con su andar confiado, empezó a acompañar proyecciones y alfombras. Cácaro no sólo posó en fotos, se volvió símbolo de la calidez del público moreliano. La prensa local y las redes replicaron su imagen hasta convertirlo en la “mascota no oficial” del festival. Su aparición fue una de esas secuencias que se repiten en historias y memorias, con gente contando cómo el lomito se acercó a olfatear butacas vacías o recibía caricias entre el público.
La presencia de Cácaro fue tan grande que incluso obtuvo su propia acreditación oficial.
La nueva visita de Guillermo del Toro
El tapatío estuvo de nuevo presente en el festival para conmemorar los 20 años de su obra maestra, El laberinto del fauno. Sin embargo, además de la celebración del aniversario, el creativo se tomó tiempo para dar una clase magistral previa con los asistentes al evento. La plática destacó en varios momentos:
- La producción de El laberinto: El director habló sobre cómo fue para él entregarse a cada aspecto de la realización de su película, para asegurarse de que todo saliera como estaba planeado.
- El poder sanador de las películas: “He vivido momentos horribles donde una película, de repente, te salva. Lo importante es saber que hay otras gentes que se sienten igual que tú”, dijo. Después, aprovechó para hablar de cómo las personas pueden encontrar refugio en cualquier tipo de arte.
- Su conexión con el público y el apoyo a las opiniones y causas importantes: Dentro de la misma plática, Guillermo habló sobre lo importante que es para él que las nuevas generaciones usen las redes sociales para expresarle sus inquietudes. Para él: “Protestar y arrobarme, muy bueno. Lo otro bueno es que me importe. Si a ustedes o a mí nos vale m*dre, está de la ch*ngada. A alguien tiene que no valerle m*dre para que funcione el p*to mundo”.
Después dijo, rompiendo en llanto:
“Me duele muchísimo ver que una dos o tres generaciones le fallaron completamente a ésta generación. Se entrega a la generación que viene un mundo en ruinas. Social, moral, espiritualmente desintegrado… Traigo una exhalación que se siente muy final. Hay una sensación cargada de pesar. Hay una sensación de que a lo mejor el mundo se acaba para cada generación. A mi me llegó…”
Originalmente publicado en Paloma y Nacho.
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