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No tener hijos no es un problema

¿No tienes hijos? No hay problema

Cada vez son más quienes eligen no tener hijos y construyen vidas significativas fuera del modelo tradicional. Este camino cuestiona la creencia de que la plenitud depende de la maternidad o paternidad, y celebra otras formas de amar, acompañar y dejar huella en el mundo.

María Arce
María Arce
Autor verificado

Durante mucho tiempo se creyó que una vida plena implicaba estudiar, casarse y tener hijos. Pero en 2025, cada vez más personas llegan a los 50 sin haber sido madres o padres, y enfrentan una pregunta cargada de juicio: ¿no te sientes solo/a? Más que preocupación, esa pregunta parte de una idea arraigada: que sin hijos, algo falta. Como si el sentido de vida dependiera únicamente de la maternidad o paternidad.

Pero la realidad es mucho más amplia y diversa.

La paternidad y maternidad ya no son los únicos caminos

Según datos de la ONU, la tasa de fecundidad ha disminuido significativamente en las últimas décadas a nivel global. En América Latina y México, cada vez más personas deciden no tener hijos, ya sea por elección o por circunstancias personales. La Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID) 2023 arrojó que la tasa de fecundidad en mujeres de entre 15 y 49 años se ubicó en 1.6 hijos por mujer, una disminución respecto a los 2.07 hijos por mujer en 2018.

También, un estudio del Pew Research Center encontró, en base a la población estadounidense, que el 31% de los mayores de 50 años dicen que su razón por no tener hijos es simplemente que no quieren. De hecho, muchos de estos adultos reportan niveles de bienestar emocional iguales o incluso mayores que quienes sí tienen hijos, especialmente al llegar a los 50 años.

Este cambio no solo se debe al acceso a anticonceptivos o a la incorporación al mercado laboral. Es una transformación profunda en deseos, valores y prioridades. La paternidad y maternidad dejaron de ser una obligación social para convertirse en opciones conscientes. Y como toda opción, implica libertad.

La libertad de no tener hijos

Llegar a los 50 sin hijos no es sinónimo de soledad ni falta de algo. Muchas personas han dejado su amor y energía en proyectos, amistades o pasiones propias, formando vínculos profundos más allá de los lazos sanguíneos. Para algunos, la felicidad la crea un bebé; otros la crean ellos mismos.

¿Y la soledad?

La Harvard Study of Adult Development – una investigación longitudinal que comenzó en 1938 y ha seguido la vida de 724 hombres durante más de 80 años – concluyó que lo más importante para tener una vida plena no es tener hijos, ni una carrera exitosa o dinero, sino la calidad de nuestras relaciones personales. Sentirse vistos, queridos y conectados – sin distinción de hijos o no hijos.

¿Soledad o libertad?

Tal vez no sea una cosa o la otra. Tal vez sea reconocer que la libertad no garantiza ausencia de soledad, pero sí abre la puerta para elegir cómo y con quién vivir. Que la plenitud no depende de haber sido madre o padre, sino de haber vivido con sentido.

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