
Aprender algo nuevo no tiene fecha de vencimiento
Tener un hobby en la madurez puede beneficiar al cerebro y al bienestar emocional. La ciencia explica por qué aprender algo nuevo sigue siendo importante con los años.
Quizá llevas demasiado tiempo siendo bueno en las mismas cosas. Sabes hacer tu trabajo, organizar tu día, resolver los problemas habituales y moverte dentro de rutinas que conoces casi de memoria. Pero ¿qué ocurre cuando introduces algo que nunca habías hecho?
Aprender un hobby puede obligarte a salir de ese piloto automático, y la ciencia ha encontrado razones para hacerlo, desde estimular diferentes funciones cerebrales hasta favorecer el bienestar emocional, reducir el estrés y aumentar la satisfacción con la vida.
De hecho, un estudio del University College London, publicado en Nature Medicine y retomado por Infobae, analizó información de personas mayores de 65 años en 16 países y encontró que quienes tenían algún hobby reportaban un mejor estado de salud. La investigación sugiere que los pasatiempos pueden favorecer el bienestar psicológico y contribuir a una vida más satisfactoria.
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No tienes que elegir el hobby más sofisticado ni convertirte en experto para obtener beneficios. Según National Geographic, una investigación de 2023 reunió datos de cinco estudios que siguieron durante cuatro a ocho años a más de 93,000 personas mayores de 65 años en Estados Unidos, Japón, China y 13 países europeos. Quienes tenían alguna afición reportaron menos síntomas depresivos y mayores niveles de salud, felicidad y satisfacción con la vida.
Uno de los hallazgos más interesantes fue que el tipo de hobby importaba menos que el hecho de tener uno. Eso amplía bastante las posibilidades: cocinar, pintar, hacer jardinería, practicar algún deporte, tocar música o realizar actividades al aire libre pueden combinar disfrute con distintos beneficios físicos, cognitivos y emocionales.
Tu cerebro todavía quiere desafíos
Aprender algo desconocido exige atención, memoria, coordinación y práctica. Precisamente por eso, volver a ser principiante puede convertirse en un ejercicio interesante para el cerebro.
La música es un buen ejemplo, y es que un estudio publicado en PLOS Biology, retomado por Infobae, analizó mediante resonancia magnética funcional a 74 personas, entre músicos mayores experimentados, adultos mayores sin formación musical y jóvenes sin experiencia musical.
Al realizar tareas para reconocer sonidos en ambientes ruidosos, los músicos mayores consiguieron un desempeño equivalente al de los jóvenes sin formación musical y mostraron patrones funcionales cerebrales similares. Los investigadores relacionan estos resultados con una mayor reserva cognitiva desarrollada mediante años de práctica.
Eso no significa que empezar a tocar el piano hoy vaya a producir automáticamente los mismos resultados. Sin embargo, los especialistas consultados destacan que el cerebro mantiene la capacidad de aprender y entrenar nuevas habilidades también en la adultez. Tocar un instrumento, por ejemplo, exige coordinar simultáneamente áreas visuales, auditivas, motoras y de asociación.
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Y tampoco necesitas hacerlo perfecto. Equivocarte, corregir y volver a intentarlo son parte del aprendizaje.
Pero los beneficios no se limitan al cerebro. El Cronista, a partir de la investigación del University College London y otros especialistas, señala que las actividades recreativas se relacionan con menor ansiedad, estrés y síntomas depresivos, además de favorecer la autoestima, la resiliencia y la satisfacción personal.
Además, algunos hobbies agregan además movimiento o convivencia, de acuerdo con las investigaciones que recoge National Geographic muestran beneficios asociados con actividades como natación, tenis, jardinería, cocina, arte y contacto con la naturaleza.
Por eso, quizá la pregunta no debería ser ¿cuál es el hobby más saludable?, sino ¿qué actividad me gustaría lo suficiente como para querer repetirla?
Cómo encontrar algo nuevo que realmente disfrutes
No necesitas descubrir hoy la gran pasión de tu vida. Puedes empezar probando.
- Piensa en lo que te da curiosidad. No en aquello que deberías aprender, más bien en algo que genuinamente quieras experimentar.
- Elige un pequeño desafío. Busca una actividad que implique aprender, como un instrumento, idioma, deporte, técnica artística, baile o receta nueva.
- Prueba antes de comprometerte. Una clase, un taller o algunas semanas son suficientes para saber si quieres continuar.
- Acepta ser principiante. No necesitas tocar bien, pintar bonito o ganar un partido. Aprender también implica equivocarte.
- Busca compañía si la disfrutas. Un taller, coro, equipo o club puede sumar interacción social al pasatiempo.
- Cambia si deja de divertirte. Un hobby no es una obligación, por lo que si uno no funciona, siempre puedes probar otro.
Aprender algo nuevo en la madurez no tiene que servir para mejorar tu currículum, generar ingresos ni demostrar nada, puedes comenzar simplemente porque algo te causa curiosidad.
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