
¿Por qué el tiempo se nos pasa más rápido a medida que los años pasan?
Te sorprenderás de saberlo.
Una investigación liderada por Adrian Bejan, profesor de ingeniería mecánica en la Universidad de Duke (EE. UU.), publicada en la revista European Review, revela que a medida que envejecemos, nuestro cerebro procesa menos información, lo que genera la percepción de que el tiempo transcurre más rápido. Este fenómeno está relacionado con la manera en que el cerebro capta y organiza las experiencias.
Bejan explica que existe una diferencia fundamental entre el “tiempo del reloj” y el “tiempo mental”. Mientras que el primero es objetivo y constante, el segundo es subjetivo y está influido por las imágenes y experiencias que procesamos diariamente. Estos dos tipos de tiempo funcionan a ritmos distintos: el cronológico es medible y lineal, mientras que el mental varía dependiendo de factores como la edad, las actividades que realizamos y nuestro nivel de fatiga.
¿Por qué antes no era así?
Durante la infancia y la adolescencia, nuestras vidas están llenas de experiencias nuevas, aprendizajes constantes y “primeras veces”. Este flujo continuo de información y descubrimientos genera una percepción de días más largos y enriquecidos. En contraste, a medida que envejecemos, nuestras vidas suelen adoptar una estructura más rutinaria, con menos experiencias novedosas para marcar el paso del tiempo. Esta falta de variedad hace que los días parezcan repetitivos y los años se sientan más cortos. Además, factores como la fatiga y la degradación natural del cerebro también contribuyen a esta percepción de aceleración del tiempo.
Esto explica por qué es importante adecuarnos y buscar nuevas experiencias todos los días. Ejercitar el cerebro es tu mejor herramienta.
¿Te gustó el artículo?





