
¿Por qué hay gente que paga menos por su seguro médico?
El costo de un seguro médico depende de decisiones como deducible, hospitales y coberturas. Ajustarlo puede reducir el precio, pero también implica riesgos si no se entiende qué se está contratando.
En México, el costo de los seguros de gastos médicos mayores puede variar de forma significativa incluso entre personas con características similares. La edad, aunque influye, no es el único factor, el diseño de la póliza, el tipo de hospitales incluidos, las coberturas adicionales e incluso el lugar de residencia son elementos que pueden duplicar o reducir a la mitad el precio anual.
“Tiene que ver con los parámetros con los que tengan contratadas las pólizas”, explica Arturo Flores, agente de seguros autorizado por la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas (CNSF). “Si uno tiene un deducible más chico, con una red hospitalaria triple A o nivel muy superior, si tiene coberturas adicionales esta póliza es más costosa”.
La diferencia entre lo que paga una persona y otra no necesariamente está en su estado de salud, sino en el alcance de la cobertura contratada. Un seguro con acceso a hospitales de alta gama, cobertura internacional y beneficios adicionales puede costar considerablemente más que uno enfocado en eventos de alto impacto médico.
“Si tiene un deducible un poquito alto, no tiene coberturas adicionales y simplemente se está protegiendo en una eventualidad grave, esa póliza va a ser fácilmente como la mitad de la otra”, señala el especialista.
Esta variación responde a una lógica clara: a mayor protección y menor participación del asegurado en el gasto (deducible y coaseguro), mayor será la prima.
¿Cómo reducir el costo?
Arturo Flores refiere que una de las principales formas de disminuir el costo de un seguro es revisar su estructura. Incrementar el deducible, modificar el coaseguro, cambiar la red hospitalaria o eliminar coberturas poco utilizadas son decisiones que pueden impactar directamente en el precio final.
La clave está en analizar la póliza a conciencia, ver realmente cuántas veces has ido a hospitales y con base en eso ajustar. De esta manera, se puede terminar en una póliza 150 mil pesos al año, por ejemplo, a una en 60 mil o 50 mil.
Sin embargo, estos ajustes implican asumir una mayor participación en caso de enfermedad, por lo que deben evaluarse en función de la capacidad financiera de cada persona.
Otro factor que influye en el costo es la ubicación geográfica. De acuerdo con el experto, las aseguradoras dividen el país en zonas de riesgo médico, donde los costos hospitalarios determinan la tarifa: “Ciudad de México y alrededores es de las zonas más caras, ahí va un cargo mayor por ser donde están los mejores hospitales y los costos más elevados”, detalla.
Esto significa que el mismo plan puede tener precios distintos dependiendo del código postal del asegurado.
Prácticas de riesgo para pagar menos
Ante el aumento en los costos, algunas personas recurren a estrategias para reducir el precio de su póliza. Sin embargo, no todas son recomendables. Una de ellas es declarar un domicilio en una zona más económica para pagar menos.
“Es una trampita que llegan a hacer, pero es muy riesgoso. A la hora de una emergencia, te van a meter penalizaciones que es mucho más caro que lo que te ahorraste”, comenta Arturo Flores.
Otra práctica es omitir información médica relevante al momento de contratar. Algunas personas deciden no declarar, pero cuando hay un siniestro, el médico llena el informe con todo el historial. En este caso, la aseguradora lo contrasta y está facultada a cancelarte el contrato y no cubrirte nada.
En lo que respecta a cambiarse de aseguradora para ahorrar, el especialista asegura que no siempre es viable. Las personas sin antecedentes médicos relevantes pueden hacerlo sin mayor problema. Sin embargo, quienes ya tienen enfermedades o cirugías previas pueden enfrentar exclusiones o incluso rechazo.
Otro de los mitos más extendidos es que utilizar el seguro encarece automáticamente la renovación. “No por eso, en tu renovación se va a renovar más caro”, aclara Flores. El incremento anual responde a factores como la edad, la inflación médica y la siniestralidad del grupo poblacional, no al uso individual del seguro.
En un entorno donde los costos de la atención médica continúan al alza, el especialista añade que el principal problema no es el precio del seguro, sino la falta de comprensión sobre lo que se contrata.
“Es una combinación: el que entiende lo que está pagando y el que sabe qué hace su seguro”, asevera. En ese sentido, pagar menos puede ser una decisión acertada, siempre que no implique renunciar a la protección necesaria. Porque en seguros médicos, la diferencia entre ahorrar y quedar desprotegido puede definirse en los detalles del contrato.
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