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Por qué los perros comen su popo

¿Tu perro come su popó? ¡No es tan malo como piensas!

La naturaleza tiene sus propios principio, a pesar de parecer repugnantes.

Pilar Maguey
Pilar Maguey
Autor verificado

El comportamiento animal nunca deja de sorprendernos, y algunos de sus hábitos más curiosos nos resultan incomprensibles. Uno de ellos es la coprofagia, que consiste en que ciertos animales ingieren sus propias heces o las de otros.

Este fenómeno puede parecernos desagradable, pero en realidad cumple funciones esenciales para la supervivencia de varias especies. En este artículo, conoceremos las causas y beneficios de la coprofagia y cómo este comportamiento refleja la asombrosa adaptabilidad de los animales a su entorno.

¿Qué es la coprofagia y en qué animales es común?

La coprofagia se refiere a la acción de comer excrementos, un comportamiento que, aunque suene extraño, es común en diversas especies como conejos, elefantes, roedores, e incluso en algunos insectos. La coprofagia puede realizarse de dos formas: autocoprofagia, cuando un animal come sus propias heces, y heterocoprofagia, cuando ingiere las de otros individuos.

Algunos de los animales que presentan esta práctica son:

  • Conejos y liebres: Estos animales producen dos tipos de heces, una más blanda y nutritiva que vuelven a consumir para absorber nutrientes esenciales.
  • Ratas y hámsteres: También suelen consumir sus excrementos, especialmente para obtener vitamina B y otros nutrientes.
  • Perros: Aunque en menor medida, algunos perros comen heces, y en ellos este comportamiento puede ser más complejo, como exploraremos más adelante.

Razones por las cuales los animales comen sus heces

Aquí algunas de las principales causas de este comportamiento y cómo beneficia a cada especie.

1. Absorción de nutrientes esenciales

Muchos animales tienen sistemas digestivos que no son completamente eficientes en la primera digestión, lo que significa que algunos nutrientes permanecen en las heces. Los conejos, por ejemplo, producen heces suaves llamadas cecotrofos, que ingieren de nuevo para obtener vitaminas, aminoácidos y ácidos grasos necesarios para su salud. Este segundo proceso permite aprovechar al máximo los nutrientes de su dieta, especialmente cuando viven en condiciones donde el alimento es escaso o de baja calidad.

2. Mantenimiento de la flora intestinal

En algunos animales, la coprofagia contribuye a mantener una microbiota intestinal saludable, es decir, el equilibrio de bacterias beneficiosas en su sistema digestivo. Las heces contienen bacterias que facilitan la digestión y refuerzan el sistema inmunológico. Para especies como los roedores, comer sus propias heces ayuda a fortalecer su intestino, mejorando su capacidad para digerir los alimentos de forma óptima.

3. Supervivencia en condiciones adversas

Cuando los alimentos son limitados, como en épocas de sequía o en regiones áridas, algunos animales consumen sus heces para obtener una segunda oportunidad de extraer nutrientes y energía. En entornos difíciles, la coprofagia se convierte en una estrategia de supervivencia que ayuda a ciertos animales a subsistir con una cantidad reducida de alimento. Por ejemplo, los elefantes jóvenes a menudo comen las heces de sus madres para adquirir bacterias digestivas que los ayudan a digerir la vegetación fibrosa.

¿Por qué algunos perros también practican la coprofagia?

Aunque menos común que en otras especies, algunos perros también presentan coprofagia. Este comportamiento puede tener varias causas:

  • Deficiencias nutricionales: Algunos perros pueden comer heces como una respuesta instintiva a la falta de ciertos nutrientes en su dieta.
  • Curiosidad o aburrimiento: A diferencia de los animales mencionados, los perros a menudo exploran su entorno con el olfato y el gusto, por lo que este comportamiento también puede estar relacionado con el aburrimiento o la curiosidad.
  • Imitación: En algunos casos, los cachorros pueden copiar a otros perros y desarrollar este hábito.

Es importante que, si notas este comportamiento en tu perro, consultes con un veterinario para descartar problemas de salud y, en caso de ser necesario, mejorar su dieta.

¿La coprofagia es peligrosa?

Para la mayoría de los animales que practican la coprofagia de manera natural, este comportamiento no representa un riesgo para su salud. Sin embargo, es importante que las mascotas no coman las heces de otros animales, ya que estas pueden contener parásitos, bacterias y otros agentes patógenos. En animales silvestres o de granja, la coprofagia es un proceso completamente natural y beneficioso que no representa un riesgo.

Aunque para nosotros puede ser difícil de entender, la coprofagia es una adaptación evolutiva sorprendente que permite a muchos animales obtener nutrientes adicionales, proteger su microbiota y adaptarse a entornos exigentes.

Este comportamiento nos recuerda cómo los animales han desarrollado estrategias únicas para sobrevivir y prosperar en la naturaleza. La próxima vez que observes a un animal realizando este acto, tal vez lo mires con una nueva perspectiva, comprendiendo la importancia de su comportamiento en su salud y supervivencia.

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