
¿Por qué necesitas más proteínas a partir de la mediana edad?
¿Sabías que después de la mediana edad tu cuerpo empieza a perder músculo… incluso si no te das cuenta? La proteína es mucho más que una moda fitness: es tu aliada para mantenerte fuerte, ágil y lleno de energía. Descubre cuánta necesitas realmente, cómo incorporarla a tu dieta y por qué podría ser la clave para vivir esta etapa con más vitalidad que nunca.
A medida que avanzamos en la vida, hay cosas que se vuelven más valiosas: el tiempo, la experiencia… y la masa muscular. Sí, aunque no se hable tanto, a partir de la mediana edad nuestro cuerpo comienza a perder músculo de forma natural. Pero no es una sentencia inevitable: con una alimentación adecuada, podemos conservar fuerza, energía y vitalidad durante mucho más tiempo.
La pérdida muscular: una realidad silenciosa
La disminución de masa muscular con los años es un proceso natural, pero no por eso debemos resignarnos. Esta pérdida progresiva —conocida como sarcopenia— afecta nuestra fuerza, movilidad y salud metabólica. La buena noticia es que existen formas muy efectivas de combatirla, y una de las más poderosas está en tu plato: la proteína.
¿Por qué es tan importante la proteína después de los 40?
La proteína es la materia prima de tus músculos. Es la que permite su reparación, crecimiento y mantenimiento, especialmente si haces ejercicio o has decidido empezar a moverte más. Y no solo eso: también es clave para fortalecer tus huesos, cuidar tu sistema inmune y ayudarte a recuperarte mejor de cualquier esfuerzo físico.
“A medida que envejecemos, la recuperación se ralentiza. La proteína es esencial para reparar y reconstruir los tejidos, incluido el músculo”, explica G. Sushma, dietista clínica en Hyderabad.
¿Cuánta proteína necesitas realmente?
La cantidad ideal varía dependiendo de tu nivel de actividad, tu salud y tus objetivos personales, pero aquí tienes una guía general:
- Adultos sedentarios: alrededor de 0.8 gramos por kilo de peso corporal.
- Si haces ejercicio regularmente: de 1.2 a 2.0 gramos por kilo, especialmente si haces entrenamiento de fuerza.
- Para prevenir la pérdida muscular (sarcopenia): de 1.0 a 1.2 gramos por kilo de peso.
Por ejemplo, si pesas 65 kg, tu requerimiento proteico puede ir desde 52 g (modo sedentario) hasta 130 g diarios si estás físicamente activa/o.
Beneficios reales de aumentar tu consumo de proteínas
Incluir más proteína de calidad en tu alimentación puede marcar la diferencia entre envejecer con limitaciones o con libertad. Estos son algunos beneficios clave:
✅ Fuerza muscular y equilibrio
✅ Mejor control del peso y metabolismo activo
✅ Recuperación más rápida tras el ejercicio
✅ Huesos más fuertes y menos riesgo de fracturas
✅ Sistema inmune más resistente
Cómo incorporar más proteína a tu día a día
No necesitas vivir a base de pollo a la plancha. La proteína está en muchos alimentos deliciosos y accesibles:
- Huevos y lácteos como el yogur griego o el queso cottage
- Leguminosas: lentejas, garbanzos, frijoles
- Pescado y mariscos
- Carnes magras
- Soya y sus derivados (como el tofu o la leche de soya)
- Frutos secos y semillas
Y si entrenas, un suplemento de proteína en polvo puede ayudarte a alcanzar tus metas (consulta antes con un especialista).
En esta etapa de la vida, no se trata de tener el cuerpo de hace 20 años, sino la fuerza para vivir plenamente cada nuevo día. Alimentarte bien, con una dosis generosa de proteína y una rutina de movimiento, no solo mejora tu físico: es una inversión en tu autonomía, tu energía y tu alegría de vivir.
💪 Tu cuerpo todavía tiene mucho por darte. Cuídalo, nútrelo y celébralo.
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