
FICM 2025: ¿Por qué ver Mátate, amor, con Jennifer Lawrence y Robert Pattinson?
El regreso de Lynne Ramsay promete la exploración más profunda sobre la maternidad.
Si bien, son varias las películas que hablan sobre maternidad, lo cierto es que no todas son realistas (y crudas) cuando se trata de reflejar lo que sucede cuando un matrimonio tiene a su primer hijo. Inspirada en una novela argentina, Mátate, amor es la película que promete motivar grandes conversaciones sobre este tema en el Festival Internacional de Cine de Morelia. Con dos grandes lideres, una dirección exquisita, y hasta una ligera colaboración de Martin Scorsese, hay muchas razones para no perderse este drama. Aquí te las presentamos.
De maternidad a salud mental

Grace es una joven escritora que se muda de Nueva York a la América rural para vivir con su novio, Jackson, en una casa abadonada. Su romance, marcado por libertad, pasión y sexo, se verá trastocado por el embarazo de Grace y el nacimiento de un bebé que modificará por completo los equilibrios familiares.
La película no endulza la maternidad. Por el contrario, la presenta como algo visceral y a veces aterrador, especialmente cuando se junta con la enfermedad mental. Es una de las pocas películas que se atreve a mostrar el lado más oscuro y silenciado del posparto, la psicosis y la ansiedad. Aborda temas que muchos evitan, pero lo hace con una honestidad brutal.
Protagonistas idóneos

Ya sabíamos que Jennifer Lawrence es una actriz increíble, pero lo que hace en esta película es algo totalmente nuevo. Te sumerges de lleno en la mente de su personaje, una mujer que poco a poco pierde el control, y Lawrence se entrega por completo a la locura y a la angustia de su personaje. No tardarás en olvidarte de la estrella y solo ver a una mujer al borde del colapso.
Aunque el foco está en Jennifer Lawrence, el trabajo de Robert Pattinson es fundamental y digno de ser destacado. Él interpreta a un hombre que se ve obligado a lidiar con el colapso de su pareja. No es el clásico héroe o villano; es un hombre que, a su manera, también está perdido. Te transmite toda la impotencia, el miedo y el dolor que siente sin necesidad de grandes discursos. Ahora que ambos son padres, afirman tener un mejor entendimiento de sus personajes.
Entre amor y locura

La película comienza con una relación apasionada, casi violenta en su intensidad, y te hace preguntarte si lo que están viviendo es amor o una forma de locura compartida. A medida que el personaje principal se desmorona, la historia te hace cuestionar qué es real y qué es una invención de su mente. Te obliga a reflexionar sobre cómo una relación puede ser hermosa y peligrosa, y cómo la salud mental puede destrozar no solo a una persona, sino también a aquellos que la aman. Para muchas parejas, tener un hijo es la ilusión más grande, pero en esta, es casi una amenaza.
Un fenómeno llevado a la pantalla grande

Escrita por Ariana Harwicz, la novela original ha gozado de un éxito notable en el ámbito literario. Cuenta con elogios por su prosa que explora la maternidad, la locura y los instintos más primarios de una manera cruda y sin miedo de tomar riesgos. Su éxito fue tan grande que la catapultó a la escena internacional, ganándole un lugar en la lista de finalistas para el prestigioso Premio Man Booker Internacional. Los críticos la han descrito como una obra “incómoda” y “desgarradora” que desafía a sus lectores para enfrentar las partes más oscuras de la mente.
Martin Scorsese no quedó fuera de la conversación, y descubrió este libro durante una reunión de su club de lectura. Resultó fascinado por la escritura de la argentina, y no tardó mucho en pensar sobre una adaptación cinematográfica, de la cual ahora es productor. De hecho, fue su idea que Jennifer Lawrence protagonizara.
El regreso de Lynne Ramsay

Tras ocho años de no dirigir un largometraje, la cineasta escocesa regresa con una película que no le teme a la incomodidad, al caos o a la fealdad. Por el contrario, los utiliza como herramientas para crear algo hermoso, aunque perturbador. Se siente cruda, real, pero a la vez artística. A esto se le suma una fotografía que usa mucho los colores fuertes y saturados, casi como si estuvieras viendo la vida a través de una distorsión. Cada plano es una obra de arte por sí solo, y aunque no complacerá a todos, es una producción que se siente necesaria y poderosa en el cine actual.
Texto original en Paloma y Nacho.
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